lunes, 28 de mayo de 2012

Frágiles


El día de hoy no me interesa la política. No les voy a compartir mis puntos de vista del debate sostenido entre los aspirantes a ocupar el lugar de Marcelo Ebrard en el Antiguo Palacio del Ayuntamiento. Hoy quiero hablar de algo infinitamente más importante: la familia.
A lo largo de varias de mis publicaciones he hablado de la importancia que tiene la familia, de lo fundamental de su papel, del trabajo que juega en materias de prevención del delito y, por lo mismo, de seguridad pública, pero nunca he hablado de la importancia que la familia debe tener a cada persona en lo individual, el valor afectivo, el soporte e impulso que la familia puede generar en cada uno en lo particular.
Es por todos sabido que el hombre es, por naturaleza, un ser social. El ser humano requiere de los demás para poder desarrollarse, para crecer, para vivir en su máxima plenitud. Ahora, si esto es a nivel macro, con mayor razón se vuelve una verdad innegable a nivel micro. La familia es, sin lugar a duda, el nivel más pequeño, más íntimo de la sociedad. En el seno de la familia aprendemos las más básicas reglas de la convivencia, aprendemos lo que es justo e injusto, aprendemos como tratar al semejante, aprendemos lo que es esperar turnos, en fin, en el seno de la familia se construyen los cimientos de lo que seremos como adultos.
Ahora bien, todo esto que he venido diciendo no se aprende solamente en el ambiente de la familia nuclear, en este punto es también de vital importancia la familia en pleno. No es lo mismo aprender a esperar un turno cuando sabes que siempre serás el siguiente, en caso de tener 1 hermano, que aprender a esperar cuando tienes 5 primos. Además, los tíos pueden dar consejos a los sobrinos sin la presión de tener que educarlos, presión que si tienen los padres.
Voy a utilizar un ejemplo de mi propia familia. Mi familia paterna es muy numerosa. Mis abuelos tuvieron 9 hijos. Como es de suponerse, todos están ya casados, algunos por segundas o terceras nupcias y cada matrimonio tiene, en promedio, 2 hijos. De entre todos los muchos nietos de mis abuelos, yo ocupo el tercer lugar, siendo el primer hombre, seguido muy de cerca por el segundo hombre, quien es solamente seis meses menor que yo.
No hay que ser genios para saber que dos niños de la misma edad e igual de tranquilitos, son una verdadera amenaza para la tranquilidad familiar. Hay veces que pienso que Rodrigo (mi primo) y yo tuvimos suerte de haber vivido más allá de los 6 años. No había una sola ocasión en que estuviéramos juntos en que no se oyera a alguien más gritar, una ventana rota, en fin, tantas anécdotas que comparto con mi primo.
Como es de suponerse también, no nada más éramos unas verdaderas balas, sino que éramos inseparables. Por supuesto, esto generó que prácticamente todos los fines de semana yo pernoctara en casa de Rodrigo.
Por supuesto que esta constante presencia en casa de mi primo generó un vínculo muy especial con mis tíos, a quienes empecé a considerar como mis segundos padres y en quienes he encontrado un apoyo siempre que lo he necesitado. Además, generó una convivencia muy especial también con mi pequeña prima, quien tenía, para ese entonces, máximo 2 años. Por supuesto, siendo yo 7 años mayor que ella, siempre la he visto como mí hermana menor.
Si me pusiera a describir todos los recuerdos de mi infancia en los que ellos se encuentran, no terminaría jamás. Solo puedo decir que, en los momentos más importantes de mi infancia, ellos estuvieron ahí. En la adolescencia, mis tíos me aconsejaron, mi primo me aconsejó, y yo aconsejé en algunas ocasiones a mi prima.
Para mi tía era un poco más fácil mostrarse cariñosa. Mi tío, Pepe, en cambio era un tanto más reservado, un tanto más serio, más estricto. Esto no quiere decir, por supuesto, que la intensidad de s cariño fuera menor que la de mi tía Ari, simplemente son formas de ser y uno aprende a querer a la gente tal cual es.
Recuerdo mucho una anécdota que se ha vuelto tradición en la familia. Mis tíos acababan de mandar poner pasto en su jardín. Evidentemente, los trabajadores tenían que hacer ciertas marcas para este fin. Entre aquellas marcas, pusieron una cruz con pintura roja en la pared. Claro, mi primo y yo, siendo niños intrépidos que siempre estábamos en aventuras imaginarias, creímos que aquella gran cruz roja era la marca que indicaba el lugar donde yacía el tesoro del pirata. Acto seguido, nos dedicamos a cavar en busca del tan anhelado cofre. Obviamente, no me volví millonario, no encontramos ningún cofre, ninguna joya, ni un solo doblón de oro. Solo encontramos piedras, tierra y, al final, el concreto del piso. Esas es una de aquellas veces que mis tíos estuvieron a poco de terminar con nuestra corta vida. Cuando, evidentemente enojados, nos preguntaron el motivo tremendos hoyos, les respondimos con toda franqueza “Es que ahí está la cruz roja, es la marca del mapa, estamos buscando el tesoro” mi tía no pudo hacer otra cosa que subir a su cuarto, mitad con ternura por la inocencia infantil, mitad con un enojo endiablado por ver estropeado su recientemente puesto pasto. Fue Pepe quien tuvo que reprendernos con toda la seriedad y dureza que le caracterizaba.
La relación de mis tíos con el resto de la familia era simplemente maravillosa. No había un solo miembro de la familia Muñiz que pudiera decir que sentía un rechazo, por minúsculo que fuera, por Pepe, por el contrario, Pepe siempre fue considerado como un verdadero tipazo.
Año tras año, hasta que yo cursaba, si no mal recuerdo, el 4º años de primaria, aprovechábamos las vacaciones veraniegas para viajar a Acapulco, lugar con un significado emotivo muy fuerte para los Muñiz. Los tres adultos que nos acompañaban eran Ari, Pepe y mi Abuela. Los niños éramos, por orden de edad, mi hermana, mi prima Bere, mi prima Andrea, mi prima Ari, Rodrigo y yo. Viendo en retrospectiva, si que Ari y Pepe tenían valor, yo no me hubiera aventado tremenda responsabilidad de viajar con tanto sobrino, más considerando que dos de ellos podían hacer que Acapulco explotara con solo dejarlos sin supervisión un minuto.
Obviamente, durante esta etapa, por el desarrollo natural del ser humano, el papel que jugaban mis tíos era más protector. Con el pasar de los años, evidentemente el papel que jugaron fue más bien de observar y dar un consejo cuando fuera necesario. Pero lo que más me ha impactado siempre es la congruencia entre lo que mis tíos dicen y lo que mis tíos hacen.
En fin, como lo dije antes, hay tantas cosas que puedo decir de mis tíos, de cómo su vida ha sido un ejemplo para mí, de cómo Pepe fue un excelente complemento de mi papá para enseñarme lo que verdaderamente significa ser hombre, como tratar a una familia, como tratar a una esposa, que si siguiera escribiendo, en verdad, harían falta muchas horas para poder llegar a generar una breve muestra de lo que ellos han significado en mi vida.
¿Por qué hoy decidí tocar este tema? ¿Qué fue lo que me llevó a hablar de la familia, de mi familia, en lugar de realizar un análisis muy somero de las circunstancias políticas que vivimos? La respuesta es fácil. Este fin de semana sucedió un evento inesperado que me hizo detenerme y analizar el camino que he seguido en mi vida, si lo que llevo andado lo he caminado sobre el sendero que había trazado para ello.
Muchas veces he escrito de la importancia de la familia, cuando, siendo completamente francos, yo me he dedicado a descuidar mucho a mi propia familia, especialmente a mi familia en pleno. Mi familia nuclear también se ha visto afectada por mi distancia, generada, en gran parte, por la carga de trabajo que llevo sobre los hombros, pero aún así, he descuidado mucho a las personas que me importan, me he hecho a un lado de reuniones familiares, no he estado en muchos eventos importantes.
Ayer escuché a un sacerdote de nacionalidad alemana, el Padre Ralph, diciendo que todos nosotros sabemos, teóricamente, que nadie tiene la vida comprada, pero de la misma manera, ninguno estamos preparados para cuando ésta llega.
Desgraciadamente al padre tiene toda la razón. Por más que sepamos que todos, así como nacimos, tenemos que morir, siempre deseamos que la muerte de un ser querido no llegue. Por más duro que suene, aún a pesar de la fiereza con la que deseemos que un ser querido viva eternamente, esto no es posible y darte cuenta de eso es muy doloroso.
El sábado 26 de mayo de 2012 parecía ser un día normal. Ese día amaneció como cualquier otro. Yo estuve en un curso de Derecho Electoral impartido por el Comité Directivo Regional del PAN en el Distrito Federal, el cual duró desde las 9:00 a las 19:00 horas del sábado y de las 9:00 a las 14:15 horas del domingo. Como el curso me mantendría fuera prácticamente todo el día de casa, mi mujer decidió salir al parque a jugar con mi hijo. Terminando mi curso, tomé la Línea 1 del Metro en la estación Cuauhtémoc hasta Balderas, donde transbordé a la Línea 3 en dirección a Universidad. Saliendo de la estación Miguel Ángel de Quevedo, recibí una llamada de parte de un miembro de mi familia en la que me comunicaron que, de manera inesperada, Pepe, mi tío, mi segundo padre, había fallecido. Sobra decir el impacto que dicha noticia tuvo en mi persona.
Si me atrevo a escribir acerca de la muerte de un ser muy querido, no es con la finalidad de despertar en ustedes el sentido de compasión, sino, por el contrario, despertar en cada una de las personas que puedan leer estas líneas un deseo ferviente de vivir cada instante de sus vidas al máximo, porque efectivamente, nadie, absolutamente nadie, tenemos comprada la vida.
Hace algunos días publiqué en mi cuenta de Twitter “Vive cada día como si fuera el último, a final de cuentas no sabemos si tendremos otro”. A la luz de lo ocurrido la frase debió haber sido “Vive cada momento como si fuera el último, a final de cuentas no sabemos si tendremos otro”.
Escribo estas líneas como un homenaje a un gran hombre, a un gran esposo, a un gran padre, a un gran tío, a un excepcional ser humano. Un gigante que se nos adelantó en el camino. Conservo la fe que él está ya en un lugar mejor esperando ahora nuestra llegada. Conservo la fe que los que sufrimos la ausencia somos los que nos quedamos, pero sobre todo, conservo la fe en que, tal como lo dijo el Padre Ralph en su sermón de ayer, durante su sermón de despedida a Pepe, la muerte no tiene la última palabra.
Benjamín Muñiz Álvarez Del Castillo
Twitter: @Benjamin_Muniz

lunes, 7 de mayo de 2012

El debate presidencial

El día de ayer se llevó a cabo una de las actividades que conforman el proceso electoral para renovar la Presidencia de la República: el debate entre los candidatos. Este evento, en algunos medios, había despertado demasiado interés, demasiadas expectativas. En otros, simple y sencillamente resultó ser un programa más que no merecía la pena ser visto. En lo personal, considero que es un evento importante que merece la pena ser visto y analizado, por su trascendencia, por lo que, atendiendo a tal convicción, su servidor decidió seguir la cobertura a través de Milenio Televisión, empresa que, en mi opinión, tiene grandes analistas como el caso de, entre otros, Carlos Puig.

Después de ver el mencionado debate y la posterior mesa de análisis conformada por Rosario Robles, Ciro Gómez Leyva, Carlos Marín, Carlos Puig, Álvaro Cueva, Epigmenio Ibarra y Juan Ignacio Zavala, llego a las siguientes observaciones:
En primer lugar, tengo que reconocer que Gabriel Quadri resultó una sopresa muy agradable. Su manera de argumentar, su manera de llevar el debate, su interés en presentar sus propuestas hicieron de él el único candidato que no se vio involucrado en las descalificaciones. Podremos estar o no de acuerdo con sus propuestas, podemos decir que cometió algunos errores en su manera de hablar, podemos decir que no tiene posibilidad de ganar la elección, sin embargo, la meta del abanderado de Nueva Alianza no es llegar a la Presidencia tanto como lograr el porcentaje necesario para conservar el registro del Partido que tuvo a bien postularlo. Esta condición de no ser una verdadera competencia para llegar a Los Pinos, generó que los otros tres candidatos pudieran contender entre sí, dejando el paso libre a Quadri para exponer sus ideas. No tenía que preocuparse de golpear a nadie ni ser golpeado por nadie.
Como segundo punto, me queda claro que un debate es un lugar para confrontar ideas y propuestas. Se debe debatir respecto de los proyectos, no atacar a las personas. Sin embargo, considero que, dada la gran cantidad de cobertura que ha recibido EPN por parte de diversos medios de comunicación, es necesario apuntar de manera enfática las cuestiones en las que no cumplió como gobernador del Estado de México. Si esto se toma como un ataque en contra del candidato, no estoy de acuerdo, a final de cuentas, es necesario confrontar la propuesta con los hechos.

Sobre este punto en específico resulta necesario hacer hincapié en algunos puntos para poder llegar a la verdad histórica de los hechos. Efectivamente, como puede resultar lógico en un sistema democrático como el nuestro, el candidato puntero en las encuestas fue víctima de los ataques de los otros dos candidatos (reitero, la participación de Quadri tiene otro objetivo el cual, en mi humilde opinión, ha sido ya cumplido). Existen datos que demuestran falta de compromiso de EPN, existen cifras que demuestran el aumento de los índices delictivos, existen pruebas de diversas fallas del hoy candidato a la Presidencia durante su gestión como Gobernador. Esto es innegable, como también lo es que AMLO faltó a su palabra, o que JVM tuvo errores. La clase política, como cualquier ser humano, hace y deja de hacer cosas, actúa con dolo en algunas ocasiones, otras tantas sin la intención de generar daños, pero lo cierto es que no hay gobernante perfecto. No digo que no haya sido necesario, hasta cierto punto, el ataque del que fue objeto el candidato tricolor, sin embargo, fue incompleto. Tanto JVM como AMLO, al atacar a EPN debieron haber dicho el por qué ellos son diferentes, debieron demostrar por qué a la ciudadanía debería votar por ellos. Ninguno de los dos lo hizo. Gran error.
Debo decir también que esta vez estoy un poco en desacuerdo con Carlos Puig. Al iniciar el programa especial del post debate, Ciro Gómez Leyva cuestionó a Puig sobre quien había ganado el debate, a lo que éste contestó que podía decir quien no lo había perdido: EPN. Estoy de acuerdo que el desempeño de Peña Nieto fue mejor de lo que se esperaba, que demostró cierta capacidad de responder a los ataques de sus contrincantes, incluso se atrevió a atacar a ambos en algunas ocasiones, sin embargo, tomando en consideración le infraestructura del Partido que lo postuló, la inyección de recursos de la que ha sido objeto su campaña política, la exposición en medios de comunicación, si considero que el hecho de no haberse alzado como triunfador del debate es un fracaso, una derrota. Peña Nieto si perdió el debate y apuntare algunos motivos por los cuales lo apunto:
Como primer punto, el candidato príista se dedicó a quejarse de no contar con el tiempo suficiente. Debemos recordar que las intervenciones tenían duración de 1.5 o 2 minutos, de los cuáles EPN predía, fácilmente .5 minutos, quejándose de su falta de tiempo, sin percatarse que él mismo se estaba quitando varios preciados segundos. Ahora bien, si su intención es presentar sus propuestas abiertamente, darlas a conocer, lo justo sería que los demás interesados en ocupar el mismo cargo de elección popular estuvieran en posibilidad de debatir las propuestas. Entonces, ¿por qué negarse a debatir en un formato más abierto, como lo propone Carmen Aristegui? ¿Por qué evitar un encuentro sin tantas reglas rígidas en las que se pueda hablar y debatir de manera más abierta y con mayor tiempo? ¿No resulta contradictorio?
Orto punto que llama mi atención es aquel momento cuando EPN increpa a AMLO para que le explique como el candidato amoroso puede hablar de corrupción cuando personas de su equipo se vieron involucradas en actos corruptos. La respuesta de AMLO dejó un poco de lado la República Amorosa y reculó diciendo que Gustavo Ponce, quien fuera su Secretario de Finanzas, se encontraba condenado a 8 años de prisión, mientras que René Bejarano también había estado preso, mientras que Peña Nieto, siendo Secretario de Administración de Arturo Montiel, acusado de cohecho, es actualmente candidato, después de haber exonerado, al inicio de su administración como Gobernador, a su exjefe. ¿Qué pudo responder Peña Nieto? Nada. Punto en su contra.
Por su parte, en el momento en que invitó a Josefina Vázquez Mota a ir juntos a verificar el cumplimiento de todos los compromisos adquiridos durante campaña, Vázquez Mota respondió que precisamente lo que no quiere para México es una persona a la que se le tenga que revisar la tarea. En cuanto intentó replicar el comentario de Vázquez Mota, Peña Nieto manifestó que no le estaba pidiendo que evaluara su administración, que eso ya lo había hecho el electorado mexiquense al otorgarle a su partido más del 60% de los sufragios para renovar el Ejecutivo Local. Este argumento podrá parecer cierto, pero ¿lo es en verdad? Recordemos que únicamente el 43% de los electores salió a sufragar en los mencionados comicios, lo que quiere decir que, realmente, no fue el 65% de la población la que aprobó la administración de Peña Nieto, el número verdadero fue, aproximadamente 30%, es decir mucho menor de lo que presumió Peña Nieto.
Otro punto que llamó profundamente mi atención durante el desarrollo del debate del día de ayer fue que, una vez más, nos encontramos ante una serie de intervenciones sin propuestas claras. Aunado a esto, las pocas propuestas reales que se escucharon no vinieron acompañadas de la manera en como éstas se van a cumplir. Es decir, por ejemplo, se escuchó la propuesta de aumentar las plazas para estudiantes en la UNAM. Es una propuesta importante, muy noble y de vital importancia, sin embargo, el aumento propuesto necesariamente implica la necesidad de aumentar el presupuesto asignado a nuestra Máxima Casa de Estudios. Honestamente creo que muchos mexicanos apoyamos esa propuesta, sin embargo, el punto medular es ¿cómo pretende la candidata blanquiazul llevar a buen puerto esa propuesta? ¿De dónde se obtendrán los recursos extras requeridos por la UNAM? Es decir, para poder conocer verdaderamente el papel que puede jugar un candidato en caso de ganar la elección respectiva, no basta con analizar sus propuestas electorales, es imprescindible estudiar la manera como éstas pueden ser cubiertas. Es tan importante la propuesta como establecer la manera de alcanzarla.
Debo decir también que, por más que en la mesa del post debate se criticó arduamente a Josefina Vázquez Mota y a Andrés Manuel López Obrador por mencionar el caso Paulette y a Antonio López de Santa Ana, respectivamente, no comparto la postura de los panelistas. En cuanto al caso Paulette, considero que hizo bien la candidata de Acción Nacional de tocar el tema. Recordemos que dicho caso generó un estado de animadversión en la ciudadanía por la manera tan sucia y oscura en que se llevaron a cabo las investigaciones, al grado que el mismo continúa siendo un misterio para los mexicanos. Si Enrique Peña Nieto tocó el tema de seguridad, era necesario evidenciar de qué manera procuró justicia su gobierno. Por su parte, el símil con Antonio López de Santa Ana esgrimido por López Obrador puede ser un tanto exagerado, sin embargo, como mucha gente parece creerlo, el arribo de Peña Nieto a la Presidencia sería abrirle las puertas de Los Pinos nuevamente al PRI y, en especial, al grupo más retrógrada y tiránico de dicho Patido.
El formato del evento, por otra parte, dejo mucho que desear. Entiendo que es necesario contar con reglas claras para la participación de cada candidato. Es evidente que el respeto que cada uno de ellos otorgue al tiempo que se le ha asignado, es de vital importancia, sin embargo, existen diversos medios para hacer que los expositores no excedan en límite establecido. Considero que, cerrar el audio y cambiar de cámara para dejar al participante fuera de foco, es una verdadera falta de respeto tanto para el ponente como para la ciudadanía. Estoy de acuerdo en lo que dijo ayer mismo Ciro Gómez Leyva, no debemos olvidar que las cuatro personas a las cuales en algún momento sacaron del aire por haberse terminado su tiempo, se encuentran contendiendo por la Máxima Magistratura del País y que, al final del proceso electoral, uno de ellos será el o la Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos. Se debe tratar con muchísimo más respeto tanto al a ciudadanía como a los candidatos. Se deben buscar mecanismos para evitar el exceso en el tiempo, pero no se puede llegar al exceso que se vio el día de ayer en el debate.
Respecto al revuelo que causó la vestimenta de la edecán, Julia Orayen, considero que, tal como sucedió con la negativa de Salinas Pliego de transmitir el debate, se le está haciendo mucha más publicidad de la que el caso en verdad amerita. Más grave aún son los comentarios que sobre la llamada ganadora del debate se han hecho en los medios de comunicación, comentarios en algunas ocasiones despectivos. Sobre este tema, el vestuario no era acorde con un evento de tal trascendencia y solemnidad. Es algo que el IFE deberá cuidar en futuros debates. Hacer un comentario más allá sería darle al hecho un lugar que no le corresponde. Lo importante fue el debate, no la vestimenta de la edecán.
El punto que más me preocupa es percatarme que, al final del día, la política se ha distanciado de la ciudadanía de una manera impresionante. Cada candidato estaba metido en su rol, cada uno con las propuestas que creen que la ciudadanía requiere, pero viven alejados de la realidad del pueblo al que pretenden gobernar. No conocen sus necesidades, no conocen sus inquietudes, sus proyectos, sus metas. Gobernar un país a ciegas es completamente imposible, pero intentar gobernarlo  a partir de ilusiones creadas de  tal manera que sostengan las pretensiones de poder o, peor aún, hacer como si no existieran o como que ellos obtendrán el poder para ser los amos y señores de los mexicanos es una aberración. La ciudadanía merece respeto por parte de sus gobernantes. No se debe olvidar que el gobierno se debe al pueblo y no viceversa. En caso de duda, nada más volteemos a ver tantos anales en la historia en la que el pueblo ha derrocado gobiernos.
Como lo manifesté líneas arriba, considero que el candidato derrotado en el ejercicio del día de ayer es el abanderado de la colación PRI-PVEM. Considero que se evidenciaron muchas fallas de su gestión como gobernador del Estado de México. El repunte en los índices criminales, sobre todo secuestro y feminicidio, la ubicación de la entidad en los indicadores de corrupción, la caída de la calidad educativa. Creo que todas estas son pruebas fehacientes que el candidato príista no generó los resultados necesarios para premiarlo ahora con la Presidencia de la República. Desgraciadamente aquí cabe a la perfección la cita que realiza Carlos Puig en el último párrafo de su columna del día de hoy del capítulo V de “La Civilización del Espectáculo” escrito por Mario Vargas Llosa (el link de la columna es http://www.milenio.com/cdb/doc/impreso/9146747):
“En la civilización del espectáculo, por desgracia, la influencia que ejerce la cultura sobre la política, en vez de exigirle mantener ciertos estándares de excelencia e integridad, contribuye a deteriorarla moral y cívicamente, estimulando lo que pueda haber en ella de peor ejemplo, la mera mojiganga. Ya hemos visto cómo al compás de la cultura imperante, la política ha ido reemplazando cada vez más las ideas y los ideales, el debate intelectual y los programas, por la mera publicidad y las apariencias. Consecuentemente, la popularidad y el éxito se conquistan no tanto por la inteligencia y la probidad como por la demagogia y el talento histriónico. Así, se da la curiosa paradoja de que, en tanto que en las sociedades autoritarias es la política la que corrompe y degrada a la cultura, en las democracias modernas es la cultura —o eso que usurpa su nombre— la que corrompe y degrada a la política y a los políticos”.
Por último, el motivo por el cual, en lo personal, decidí seguir la transmisión por Milenio fue por la calidad de sus analistas, incluso por el apasionamiento (muchas veces ira) de Carlos Marín, sin embargo, existieron tres personajes que, a mi parecer, sobraron, dos de ellos por su notoria falta de objetividad y otro por total desconocimiento del tema que se analizaba. Me refiero al caso de Epigmenio Ibarra, productor de telenovelas y ferviente seguidor de AMLO, quien ve perjudicada su objetividad exactamente por esa defensa de su candidato, al de Rosario Robles, predecesora de AMLO en la Jefatura de Gobierno del Distrito Federal, quien debido a los videoescándalos tuvo que renunciar al PRD, en medio de un panorama por demás complicado y que implicó una fractura entre ella y AMLO, además que hizo evidente su animadversión contra su otrora compañero de Partido, y por último, Álvaro Cueva, crítico televisivo, quien únicamente se concretó a despotricar contra el formato, contra temas de forma, superficiales, y que carece del conocimiento y la experiencia para analizar a fondo la manera de desarrollarse de un debate de esta magnitud. En este punto creo que si falló Milenio: pudiendo haber utilizado a otras personas como analistas en la mesa, decidieron mal. Fácilmente pudieron cambiado a los tres por Jairo Calixto y Juan Gabriel Valencia, por ejemplo. Esperemos que para los debates subsecuentes elijan de mejor manera a sus analistas.
Benjamín Muñiz Álvarez Del Castillo
Twitter: @Benjamin_Muniz

lunes, 16 de abril de 2012

La finalidad del poder

El pasado fin de semana tuve la oportunidad de, por fin, ver el video que tanto revuelo ha causado en estos tiempos de algidez política (aquí el link http://www.youtube.com/watch?v=mnH7LxqEH84). “Los niños incómodos” muestran de una manera muy cruda, muy gráfica la realidad que vivimos día con día a lo largo y ancho de nuestro País. La manera en que dicho video termina es muy cierta y, por lo mismo, muy dolorosa. Actualmente, tenemos a cuatro candidatos a ocupar la Máxima Magistratura de nuestro México: Enrique Peña Nieto, Josefina Vázquez Mota, Andrés Manuel López Obrador y Gabriel Quadri de la Torre y los niños del video les hacen un llamado para buscar la Presidencia con fines nobles, con la intención verdadera de generar  un cambio necesario para México, no solo por tener el poder por el poder. La intención de estas líneas no es, de ninguna manera, analizar las propuestas de los diferentes candidatos, sus virtudes y defectos y quien, a juicio de quien esto escribe, es la mejor opción para acceder a Los Pinos. Esta vez mi intención es hacer unirme a aquel llamado, a exigir que el poder público sea utilizado para lo que realmente sirve: para servir a la Patria.

Este fin de semana también terminé de leer un libro que tiene mucho tiempo conmigo pero que por una cosa u otra nunca me había tomado la molestia siquiera de abrirlo y tengo que decir que la facilidad de prosa y la profundidad de contenido me sorprendió. Además, en “Ética para Amador” de Fernando Savater, encontré varias enseñanzas que se pueden aplicar al caso del que quiero comentar en este documento, pero en su momento llegaré a eso.

Efectivamente, la clase política es conocida por buscar salvaguardar los intereses,  ya no del Partido del que emanan, sino del grupo al cual pertenecen dentro del mismo. Recordemos que el PRD se encuentra fuertemente dividido entre muchas “tribus”, el PRI tiene también sus grupos de diversas ideologías y el PAN, que antes criticaba la manera de hacer política al interior del PRI, se ha convertido en un Partido que ha copiado muchas de las actividades que tanto criticaba y, entre ellas, se encuentra la división en diversos grupos.

Estos hechos solo dejan ver una cuestión tan claramente, como pocas veces pueden serlo. La crisis institucional que vivimos no es solamente a nivel gobierno, sino a nivel de Partidos Políticos. Por ser miembro activo del Partido Acción Nacional y conocer más de cerca la crisis por la que atraviesa, lo utilizaré de ejemplo. A principios de este año, tuve la oportunidad de verme involucrado en un proceso al interior del PAN en la delegación en la que actualmente vivo. Este proceso me dio la oportunidad de sostener diálogos con algunos militantes de mi demarcación territorial y escuchar a varios de ellos me generó una profunda tristeza, por no decir más. Al platicar con muchos de ellos me preguntaban directamente a que grupo pertenezco dentro del Partido. Dependiendo de mi respuesta, me otorgaron o me negaron su apoyo. Si yo me afilié a al PAN fue porque creía en sus valores, porque veía un todo, no una seria de grupos. Como me dijo una de los militantes con los que tuve la oportunidad de conversar, yo no veo grupos, yo veo una bandera, veo un escudo. El Partido Acción Nacional, en sus inicios, se fundó sobre cuatro pilares del humanismo: la dignidad de la persona, el bien común, la solidaridad, y la subsidiariedad. Hoy, por más que me duela aceptarlo, veo cada vez menos esos pilares en el actuar político del Partido.

Como ya dije anteriormente, en la cuestión política, yo veo una bandera y veo un escudo, no veo a grupos dentro del Partido, pero en mi caso, veo más allá, veo una bandera tricolor y un escudo con el águila azteca parada sobre un nopal devorando una serpiente. Por tal motivo, si considero que una política específica de Acción Nacional va en contra de los intereses de la Nación, mi obligación es apoyar lo que beneficia al País. Antes de ser un militante azul, soy un ciudadano mexicano.

El reclamo que hacen los llamados niños incómodos a los candidatos presidenciales, se encuentra debidamente justificado en que la clase política, de tiempo atrás, ha dejado de actuar por el bien común y sus actos se han visto gobernados únicamente por el interés de su Partido, cuando no en el interés personal. Las políticas que impulsa un partido son bloqueadas por otro, sin importar si son necesarias para el País. Prefieren mantener a México en un retraso que aprobar algo que puede generar votos a favor de su oponente. A final de cuentas, quienes pagamos los platos rotos somos nosotros, los ciudadanos de a pie.

No obstante lo anterior, como siempre lo he dicho, sería injusto culpar únicamente al gobierno de los males que nos aquejan. Los políticos podrán expedir los mejores programas, por decir algo, contra las drogas, pero si la sociedad no pone su granito de arena para que éstos sean observados, de nada servirán. Desgraciadamente en la actualidad, nos encontramos frente a una sociedad a la que le resulta más fácil culpar al gobierno, a las circunstancias, o a cualquier cosa, antes que afrontar su responsabilidad en lo que a ellos les ocurre, y ante esto, viene a mi mente una frase de Savater: “Ningún orden político es tan malo que en él ya nadie pueda ser ni medio bueno: por muy adversas que sean las circunstancias, la responsabilidad final de sus propios actos la tiene cada uno y lo demás son coartadas.” (SAVATER, Fernando, “Ética para Amador”, Editorial Planeta, México, 2003, p. 157).

Savater va todavía más allá, dice, y en esto estoy totalmente de acuerdo con él, que cualquier “régimen político que conceda la debida importancia a la libertad insistirá también en la responsabilidad social de las acciones y omisiones de cada uno.” (SAVATER, Op. Cit., pp. 158-159)
Estoy convencido que como sociedad es necesario que nos hagamos responsables de nuestras acciones. Como lo he mencionado en publicaciones anteriores (“La Revolución de los Espejos” y “Si él puede, ¿por qué yo no?” por decir algunos ejemplos) lo que sucede en nuestro país es reflejo de lo que nosotros como ciudadanos permitimos a través de nuestra tolerante complicidad. Si el narcotráfico existe, es porque hay personas dispuestas a comprar narcóticos, si la piratería existe es porque la gente quiere comprar productos apócrifos, si la trata de personas existe, es porque hay personas dispuestas a utilizar a las personas como objetos sexuales. Esta es una regla básica del mercado, si no hay demanda, no hay razón de ser de la oferta. Es por esto que en diversas ocasiones se ha tratado de castigar la demanda (recuerdo por ejemplo que el Grupo Parlamentario del PAN en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, solicitó que la demanda de sexoservidores fuera penada como lo es la oferta).

¿Cuál es la finalidad verdadera del poder? ¿Qué es lo que persiguen los políticos al tenerlo? La verdadera razón de ser del poder es que este sea utilizado para generar acciones que beneficien a la sociedad, no a los particulares. Incluso, hasta el Tío Ben le dice a Ben Parker que con un gran poder vienen grandes responsabilidades. El motivo de existencia del poder es utilizarlo para salvaguardar los derechos de las personas más vulnerables que nosotros. El poder se creó como una herramienta para el bien, el bien común. Desgraciadamente, el poder se ha prostituido. El poder hoy se utiliza, únicamente, para conseguir lo que nos beneficia en lo personal, sin importar si con esto dañamos a terceras personas o, incluso, a la comunidad en la que vivimos. Es por esto que muchas personas utilizan al poder como un bastón para caminar y conseguir lo que desean. Tal vez suene un poco duro, pero, nuevamente, utilizaré una frase de Savater, frase que puede aplicarnos a todos y es justamente ahí donde se encuentra nuestra propia responsabilidad:

¿Sabes cuál es la única obligación que tenemos en esta vida? Pues no ser imbéciles. La palabra “imbécil” es más sustanciosa de lo que parece, […] Viene del latín baculus que significa “bastón”: el imbécil es el que necesita bastón para caminar. […] Si el imbécil cojea no es de los pies, sino del ánimo: es su espíritu el debilucho y cojitranco, […]” (SAVATER, Op. Cit., p. 93)

Acepto que el fragmento de párrafo que recién transcribí puede ser un tanto agresivo, sin embargo, ¿quiénes de nosotros actuamos como imbéciles? No solamente los políticos. La clase política es más criticada porque es más visible, sin embargo, dentro de la ciudadanía, desgraciadamente, nos encontramos también con muchas personas que utilizan bastones para caminar hacia un objetivo que únicamente los beneficiará a ellos mismos, independientemente del daño que esto pueda generar.

Desde mi muy particular punto de vista, que claro, experto en el tema no soy, considero que gran parte de la crisis que enfrentamos, no proviene de la corrupción de las autoridades, o de la volatilidad de la moneda. No, estos son únicamente síntomas de la crisis. Considero que lo que genera esta crisis es que nosotros hemos perdido de vista que tratamos con seres humanos que, al igual que nosotros, tienen un espíritu, tienen necesidades, tienes vicios y tienen virtudes. Nos hemos deshumanizado. Al enemigo no lo vemos como contrincante, como alguien que puede tener puntos de vista diversos a los nuestros, por el contrario, lo vemos como un obstáculo que hay que eliminar a cualquier precio. Frente a esto nos estamos pareciendo cada vez más a los animales (sin que esto quiera decir que los animales son malos, al contrario, los seres humanos hacemos cosas que ni aún los animales, quienes, según muchos no razonan, harían). Olvidamos, o pretendemos olvidar, que todos nosotros, como humanos, debemos cierto respeto y consideración a nuestros congéneres, que si hay  personas en mejores posiciones que otras, muchas veces se debe a la cantidad de  oportunidades que recibieron, pero que a final de cuentas, todos somos seres humanos. Recordemos el primer párrafo del Discurso de Gettysburg pronunciado por el entonces presidente de los Estados Unidos, Abraham Lincoln, prestando especial atención al final del mismo: “Hace ocho décadas y siete años, nuestros padres hicieron nacer en este continente una nueva nación concebida en la libertad y consagrada al principio de que todas las personas son creadas iguales.” Efectivamente, todas las personas somos creadas iguales, no en cuanto a características externas, sino en cuanto a nuestros cimientos y como tal, como seres humanos, deberíamos tratarnos el uno al otro, poniendo nuestras habilidades al servicio de la humanidad, luchando por el bien común por encima del personal.

Con todo esto del centenario del hundimiento del Titanic se ha publicado la historia de Don Manuel Uruchurtu Ramírez, abogado y político mexicano que viajó a Francia para poder entrevistarse con su amigo Ramón Corral y buscar un escaño en el Senado Mexicano. Cumplido su cometido, Uruchurtu abordó un barco que lo regresara al continente mexicano, sin saber que sería el último que abordaría en su vida. Cuando el Titanic se empieza a undir, Uruchurtu, pasajero de primera clase, y en beneficio de ser diputado en viaje oficial, fue subido al bote salvavidas número 11 cuando apareció Elizabeth Ramell-Nye implorando le permitieran subir al bote salvavidas, alegando que su esposo e hijo la esperaban en Nueva York. Ante la negativa de los oficiales del barco más lujoso del mundo, Manuel Uruchurtu se levantó del bote y le cedió su lugar, sabiendo que con esto firmaba su sentencia de muerte, con la única petición que Elizabeth Ramell-Nye fuera a visitar a su familia en Hermosillo y Xalapa. Uruchurtu murió ahogado en el Atlántico del Norte por salvar a una persona a la cual no conocía. Su cuerpo nunca fue recuperado. Mi pregunta ante esto es: un político que  busca una senaduría hoy en día, ¿sacrificaría su vida por salvar a alguien a quien no conoce? Tu lector, ¿lo harías? Don Manuel Uruchurtu realizó un acto de gran humanismo y como tal debe ser recordado. Desgraciadamente, la historia de Elizabet Ramell-Nye era solo eso, una historia, una ficción, sin embargo, la enseñanza que nos dejó el Diputado Uruchurtu es la de una persona que ve a los demás seres humanos como sus semejantes. ¿Cuántos de nosotros lo haríamos? Honestamente creo que los dispuestos a hacerlo se cuentan con los dedos de una mano y aun así, nos sobrarían dedos.

Ha llegado el momento en que la ciudadanía se levante y comience a actuar como lo que somos, seres racionales. Debemos comenzar a utilizar el poder para lo que realmente fue creado, para ayudar a los necesitados, para proteger a los vulnerables, para obtener, todos juntos, un crecimiento sustentable.

Como lo dije párrafos arriba, antes de ser cualquier cosa, políticos, médicos, abogados, ingenieros, amas de casa, barrenderos, mecánicos, plomeros, albañiles, antes que todo eso, somos ciudadanos mexicanos, ciudadanos de una Nación construida sobre la base del trabajo. El mexicano no tiene por qué ser como nos pintan, sombrerudos, flojos. En México tenemos muchas cosas buenas, nadie es tan cálido para recibir a extraños como nosotros, entonces, ¿Por qué no podemos recibir a nuestros compatriotas de una manera todavía mejor? ¿Por qué seguimos luchando guerras intestinas que lo único que logran es derramar la sangre de mexicanos inocentes? Parafraseando a Marx y a Engels “Mexicanos del mundo, uníos”. Tenemos que trabajar juntos, antes de que sea demasiado tarde. Utilicemos el poder en beneficio de nuestro País, solo así podremos salir de esta debacle que parece no tener fin.

Para terminar, viene a colación una frase de Charles Louis de Secondat, Barón de Montesquieu, citada en el mencionado libro “Ética para Amador”, misma que me permito transcribir aquí:

Si yo supiese algo que me fuese útil y que fuese perjudicial a mi familia, lo expulsaría de mi espíritu. Si yo supiese algo útil para mi familia y que no lo fuere para mi patria, intentaría olvidarlo. Si yo supiese algo útil para mi patria y que fuese perjudicial para Europa, o bien que fuese útil para Europa y perjudicial para el género humano, lo consideraría como crimen, porque soy necesariamente hombre mientras que soy francés por casualidad.” (SAVATER, Op. Cit., p. 165)

Benjamín Muñiz Álvarez Del Castillo
Twitter: @Benjamin_Muniz

miércoles, 21 de marzo de 2012

La Corte y Florence Cassez

El próximo 21 de marzo se llevará a cabo la votación de lo que podría ser una de las sentencias de mayor relevancia en la historia de los procesos jurisdiccionales modernos. La Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación se reunirá para votar el proyecto de sentencia que resolverá el Amparo Directo en revisión 517/2011 que interpuso Florence Marie Louise Cassez Crepin. El proyecto que será sometido a la votación de los 5 ministros que integran la mencionada Sala de nuestro máximo Tribunal fue elaborado por el Ministro Arturo Zaldívar Lelo de Larrea y su versión pública puede ser consultada en la página http://www.scjn.gob.mx/pleno/Documents/proyectos_resolucion/ADR-517_2011.pdf

El proyecto de referencia otorga el amparo y la protección de la Justicia Federal a la quejosa y ordena su libertad inmediata y absoluta, por los motivos que se detallan a lo largo de las 145 páginas que componen el documento público. 

Por la importancia que se ha dado a la resolución del caso Cassez, cabe mencionar que el presente documento, como todos los que he publicado, refleja única y exclusivamente la opinión de su autor. 

En primer término, hay que reconocer que el caso de Florence Cassez se ha convertido en un tema recurrente de opinión. La presión que viven en este momento los Ministros que votarán el proyecto de resolución ha de ser, me imagino, impresionante. Nos encontramos frente a un caso que, además de afectar las relaciones bilaterales entre México y Francia, puede generar precedentes que pueden afectar de manera sustancial la manera como se llevan a cabo los procesos penales en nuestro país. 

Tengo que reconocer que respeto la carrera del Ministro Zaldívar, considero que es un funcionario eficiente, con un criterio jurídico bastante acertado y que, en el corto tiempo que lleva en nuestro Más Alto Tribunal, no se ha dejado influenciar por circunstancias externas y se ha limitado a resolver los asuntos que le son turnados con estricto apego a la legislación aplicable. No obstante lo anterior, en este caso en particular estoy en desacuerdo con su proyecto de sentencia. 

En primer lugar cabe mencionar que, por regla general el juicio de Amparo Directo es un procedimiento uniinstancial, es decir, las resoluciones en él dictadas no admiten recurso alguno. No obstante lo anterior, la Ley de Amparo establece, en la fracción V de su artículo 83, la excepción a esta regla. Es en virtud de este precepto normativo que por medio de acuerdo de 9 de marzo de 2011, el Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación tuvo por recibido el recurso de revisión interpuesto por la quejosa, lo registró en el expediente 517/2011 y lo remitió a la Primera Sala, por tratarse de un asunto de su especialidad. Posteriormente, mediante acuerdo de 10 de marzo de 2011, la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación se avocó al conocimiento del mencionado asunto, lo admitió a trámite y lo turnó al Ministro Arturo Zaldívar Lelo de Larrea para la formulación del proyecto de resolución respectivo, tal como se acredita en las páginas 85 y 86 de la versión pública del mencionado proyecto. 

El proyecto en estudio se avoca específicamente a violaciones procesales que redundaron en la lesión en agravio de la quejosa de 3 derechos fundamentales consagrados en nuestro Carta Magna, la representación consular en caso de extranjeros, la buena fe ministerial y la presunción de inocencia. Para este documento, seguiremos el mismo orden en que dichas violaciones fueron analizadas por el Ministra Zaldívar. 

Antes de entrar en el estudio de los conceptos de violación esgrimidos por la recurrente, el Ministro Zaldívar reseña lo que él llama “La escenificación ajena a la realidad”, consistente en las imágenes transmitidas por las principales cadenas de televisión nacional durante la mañana de 9 de diciembre de 2005, por la importancia que éstas tienen para la comprensión de los hechos como para la resolución del asunto, por lo que procedió a hacer un recuento de ellas. Lo que recibió la denominación de Escenificación ajena a la realidad no es más que la transmisión en vivo del supuesto operativo por medio del cual la hoy extinta Agencia Federal de Investigaciones (AFI) rescató a tres víctimas de secuestro y aprehendió a dos miembros del grupo delictivo: Israel Vallarta y Florence Cassez. 

Esta escenificación ajena a la realidad es, según el Ministro Zaldívar, el punto medular de las violaciones procesales que conllevaron a la lesión de los derechos humanos de Cassez, por los siguientes motivos: 

Según consta en autos, la captura de los presuntos secuestradores ocurrió el 8 de diciembre de 2005 y no el 9 como se hizo creer en las imágenes televisivas. Según se hizo constar, posterior a la detención de Vallarta y Cassez, éstos estaban siendo remitidos a la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO) cuando, a petición de Vallarta, regresaron hacia el Rancho Las Chinitas para salvaguardar la vida de las víctimas secuestradas. Según la versión oficial, en el momento en que arribaron al Rancho, se realizó la transmisión mencionada. Las 3 violaciones que hace valer la quejosa tienen como punto de origen, según el proyecto de sentencia mencionado, esta escenificación. 

A lo largo de todo el texto del Proyecto de Sentencia se hace mención a supuestas violaciones cometidas en contra de la quejosa, violaciones que vulneran sus derechos humanos e, incluso, tratados internacionales como la Convención de Viena sobre Relaciones Consulares. A la supuesta violación de este tratado se le da un valor primordial. El argumento es que Florence Marie Louise Cassez Crepin, al ser ciudadana extranjera, requería de representación consular. En los hechos, una vez que la quejosa arribó a las oficinas del Ministerio Público de la Federación, la Representación Social intentó establecer contacto con el Consulado francés sin tener éxito. Posterior a esto, la indiciada rindió declaración sin contar con la presencia de representante consular. Ahora bien, fue hasta el día siguiente a su puesta a disposición que Florence Cassez fue asistida por el Cónsul General. El simple hecho que haya declarado previamente a contar con el apoyo de su representación consular es, según lo establece el Ministro Zaldívar, una violación grave a los derechos humanos de la quejosa y motivo suficiente para revocar la resolución impugnada y ordenar la inmediata puesta en libertad de la sentenciada. Difiero del punto de vista del Ministro Zaldívar por lo siguiente: 



En primer lugar, si bien es cierto que el artículo 36 de la Convención de Viena sobre Relaciones Consulares establece la obligación por parte de las autoridades de informar sin dilación a los extranjeros que se encuentren detenidos el derecho que los asiste de contar con el apoyo de su representación diplomática, también lo es que ningún cuerpo normativo, ni siquiera la mencionada Convención, establece que es requisito sinne que non que se cuente con la presencia de funcionario diplomático alguno para continuar el procedimiento, motivo por el cual, no puede ser desechada la primera declaración de Cassez bajo el argumento de que no se había contactado a la Representación Diplomática. 

Ahora bien, a lo largo de la resolución que será votada por la Primea Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, no se prueba de manera indubitable si las autoridades cumplieron o no la obligación de comunicar a Cassez su derecho de asistencia consular, por lo que no se prueba de manera fehaciente la presunta violación a los derechos humanos que intenta hacer valer el Ministro Ponente. 

Otro punto, la quejosa, contando ya con asistencia consular, ratificó todas y cada una de sus declaraciones, incluida la primera (tal como consta en la página 55 de la versión pública del proyecto de sentencia), por lo que, cualquier vicio que hubiera podido existir por la carencia de representación diplomática, se subsana. 

Otro punto que considero importante es la argumentación que el Ministro Zaldívar realiza en las páginas 101 y 102 de la versión pública multicitada para desvirtuar que la quejosa se encontraba representada y que, por tal motivo, no se violaba en su perjuicio la garantía de debido proceso. Para tal fin, me permito transcribir la parte conducente: 

“La comprensión del significado gramatical de las palabras que contiene la acusación puede ser facilitada por un traductor. Es más, una explicación técnica de las implicaciones de la acusación puede ser facilitada por un abogado que esté habilitado para ejercer en ese país. Sin embargo, esto no resulta suficiente a fin de considerar cumplido el mandato constitucional de una defensa adecuada. 

A fin de que se considere que un extranjero ha sido informado de forma libre y consciente de estas cuestiones, es indispensable que se encuentre cubierto el elemento relativo a la idiosincrasia cultural. La herencia cultural y social de un extranjero resulta determinante al momento de comprender cualquier fenómeno jurídico, con especial gravedad respecto a aquellos actos que impliquen la privación de la libertad.” 

Me resulta grave el contenido de estos dos párrafos. En primer lugar, respecto a la frase final del primer párrafo, en el sentido que el contar con un traductor y un abogado no resulta suficiente para considerar cumplido el mandato constitucional de una defensa adecuada, resulta en verdad denigrante. Tomemos como ejemplo el caso de las personas indígenas que siguen hablando en sus propias lenguas. Si son arrestados y sujetos a un proceso, tienen el derecho de contar con un traductor y con un abogado y con esto se entiende cumplida la garantía de debido proceso, ¿por qué con un extranjero debe ser diferente? Aceptémoslo, en muchas ocasiones, sino es que en todas, nuestros indígenas, para efectos judiciales, nos parecen extranjeros: tienen sus propias costumbres, sus propias leyes, y aun así, tenemos cubierta la obligación constitucional de la defensa adecuada con el simple hecho de designarles un traductor y un abogado. Pero claro, no son franceses, probablemente por esto Cassez requiera prerrogativas extralegales. Luego dicen que la Justicia no discrimina y cumple a cabalidad el último párrafo del artículo 1 de nuestra Carta Magna. 

El segundo párrafo se me antoja aún más aberrante, establecer como pretexto la “idiosincrasia cultural”. Claro, como en Francia es completamente legal secuestrar a las personas, es más, es la manera cotidiana de vida en el país galo, pues es entendible que la quejosa no sepa que en México hacerlo es motivo de sanciones penales privativas de la libertad. 

Como se puede observar, el argumento que esgrime el Ministro Zaldívar que no se actuó de manera suficiente para garantizar el mandato constitucional de una defensa adecuada, son por demás endebles. 

Ahora bien, un factor determinante en el presente caso es que una de las víctimas rescatadas era menor de edad. Sobre este punto es importante recordar que el artículo 1 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos establece que en los Estados Unidos Mexicanos todas las personas gozarán de los derechos humanos reconocidos en la misma y en los tratados internacionales de los que el Estado Mexicano sea parte. Esto viene a colación por el hecho que la Declaración de los Derechos de los Niños es un instrumento internacional debidamente suscrito por el Estado Mexicano y ratificado por el Senado de la República de conformidad con las reglas establecidas en nuestra Constitución. En este tema, tienen especial importancia los principios 1, 2, 8 y 9. Para mayor claridad, me permito transcribir los citados principios: 

“PRINCIPIO 1. El niño disfrutará de todos los derechos enunciados en esta Declaración. Estos derechos serán reconocidos a todos los niños sin excepción alguna ni distinción o discriminación por motivos de raza, color, sexo, idioma, religión, opiniones políticas o de otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento y otra condición, ya sea del propio niño o de su familia. 

PRINCIPIO 2. El niño gozará de una protección especial y dispondrá de oportunidades y servicios, dispensado todo ello por la ley y por otros medios, para que pueda desarrollarse física, mental, moral, espiritual y socialmente en forma saludable y moral, así como en condiciones de libertad y dignidad. Al promulgar leyes con este fin, la consideración fundamental a que se atenderá será el interés superior del niño. 

… 

PRINCIPIO 8. El niño debe, en todas las circunstancias, figurar entre los primeros que reciban protección y socorro. 

PRINCIPIO 9. El niño debe ser protegido contra toda forma de abandono, crueldad y explotación. No será objeto de ningún tipo de trata. 

…” 

Aprobar el proyecto de sentencia propuesto por el Ministro Zaldívar y dejar en absoluta e inmediata libertad a Florence Cassez solo generaría que el Estado Mexicano incumpla los principios de la Declaración de los Derechos de los Niños anteriormente transcritos. Además, por si esto fuera poco, iría en contra de lo establecido en el párrafo séptimo párrafo del artículo 4 constitucional el cual establece a la letra: 

“En todas las decisiones y actuaciones del Estado se velará y cumplirá con el principio del interés superior de la niñez, garantizando de manera plena sus derechos… “ 

Ahora bien, la “escenificación ajena a la realidad”, menciona el Ministro Arturo Zaldívar Lelo de Larrea, violó de manera insalvable la presunción de inocencia con que la quejosa debió contar hasta en tanto un juez competente dictara sentencia en la que se le condenara por los delitos que se le acusaron. Establece también que, le hecho que los medios de comunicación, quienes no son autoridad jurisdiccional, hayan reportado que se detuvo a una banda de secuestradores y que uno de sus miembros era una mujer de nacionalidad francesa, también redundo en una grave violación a esta presunción de inocencia. Este punto, sobre todo la parte final, en lo que compete a los medios de comunicación, es de vital importancia para la justicia en México. Aprobar el proyecto como lo propone el Ministro Ponente, tendría un resultado verdaderamente grave: crearía un precedente por medio del cual, todos los criminales apresados por el Gobierno Federal en la llamada Guerra contra el Narco, los cuales fueron presentados ante los medios de comunicación como asesinos, narcotraficantes, lavadores de dinero, salgan libres. Pongamos el que considero uno de los ejemplos más sensibles: el Pozolero, quien fue presentado a los medios como un homicida que cocinaba a sus víctimas, sin que esto haya sido probado ante un Juez, de aprobarse este proyecto, podría promover un amparo para obtener su libertad. Bastante grave, ¿no? 

Se menciona también, en la página 128 de la versión pública comentada, se establece que (las negrillas son de la versión del proyecto) “Así, en este tipo de escenarios resulta que el “verdadero juicio” se celebró mucho antes de la aparición del juez. En las situaciones a las que nos estamos refiriendo la policía no pretende facilitar información de la causa que se tramita ante los tribunales, sino anticipar o reproducir su desarrollo, pero sin cumplir las garantías del debido proceso,” 

Agrega, en la página 133, que “Cualquier proceso judicial realizado después, en la que víctimas y testigos fueron expuestos tan a fondo a este montaje, no podría ser más que una mera formalidad”. Cabe mencionar que estoy en total desacuerdo con lo establecido por el Ministro Zaldívar debido a que, independientemente de lo que los medios de comunicación reporten, es el Juez quien, haciendo un análisis concreto del caso particular, dictará la sentencia que en derecho proceda, sin tomar en cuenta cuestiones subjetivas ajenas al proceso (por algo dicen que los abogados somos fríos e insensibles). Tomemos como ejemplo un caso que, en su momento, fue muy sonado. Cuando Gloria Trevi y Sergio Andrade fueron detenidos en Brasil y posteriormente extraditados a nuestro país para enfrentar el proceso penal que se les había instaurado en su contra, todos los medios de comunicación condenaron públicamente a ambos famosos. Recuerdo, incluso, que una de las máximas autoridades de noticias de espectáculos de la Televisora del Ajusco, abiertamente dijo que los acusados eran culpables y merecían ser sancionados. Todo esto no fue tomado en cuenta por el Juez de la causa quien dictó sentencia en la que absolvió a los inculpados. 

El Ministro Zaldívar menciona también que los testigos y víctimas fueron reconociendo posteriormente a Florence Cassez, y no en el momento de su primera declaración. Al respecto, la semana pasada tuve la oportunidad de platicar este punto específico con una psicóloga quien me confirmó lo que ya sabía: en un caso tan traumático como lo es un secuestro, para protección, el cerebro bloquea circunstancias que pueden seguir dañando a la víctima y que, poco a poco, éstas pueden ir saliendo a la luz. Incluso, cuando menciona el Ministro que al momento que las víctimas escucharon la voz de Cassez en la televisión misteriosamente la “reconocieron” como parte de sus captores, es totalmente factible, porque el escuchar una voz, o percibir un olor, o ver una imagen, puede traer a la memoria recuerdos que antes se encontraban guardados en el sub-consciente. Negar esto, sería negar a las víctimas los derechos que les son conferidos en el artículo 19 Apartado B de nuestra Ley Fundamental. 

En cuanto a la dilación de los agentes de la AFI para presentar a los detenidos ante el Ministerio Público de la Federación, ésta se encuentra justificada ya que, tal como consta en autos, fue el mismo Israel Vallarta quien solicitó regresar al Rancho Las Chinitas con la finalidad de salvaguardar la vida de las víctimas ahí secuestradas. 

Siendo completamente objetivos, no puedo negar la existencia de vicios procedimentales que, en dado caso, pudieron haber afectado el resultado del juicio, sin embargo, no considero que sean lo suficientemente graves como para ordenar la liberación absoluta e inmediata de la víctima, por el contrario, en dado caso, la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación debería ordenar la reposición del procedimiento para subsanar tales vicios. 

Como se podrá ver además, el presente caso presenta un alto contenido de derechos en pugna. Se encuentran enfrentados derechos de las víctimas y de los indiciados, sin embargo, como es sabido por todos los abogados (y que además es de pura lógica) se deberá salvaguardar el de mayor valía ante el Derecho. Cabe mencionar que el bien jurídicamente tutelado por excelencia es la vida y, otro de los de mayor valor es la libertad, por lo que, ante este coque, la Corte debería decidir salvaguardar éstos últimos. 

No niego que las autoridades responsables de la escenificación ajena a la realidad deban recibir una sanción, pero si niego que esa sanción la deba pagar la sociedad. Si es necesario que los funcionarios involucrados reciban penas de prisión, que lo hagan, pero no la sociedad, no podemos permitir que por funcionarios de poca ética (por no decir más) termine pagando la sociedad a la que, se supone, sirven. 

La población busca justicia, al igual que lo hago yo, por tal motivo, pido de la manera más encarecida a los señores Ministros que integran la Primera Sala de nuestro más Alto Tribunal busquen la justicia. Considero que dejar en libertad a Florence Cassez generaría mayores violaciones a preceptos constitucionales que negar el amparo y confirmar la sentencia recurrida o, en su caso, ordenar la reposición del procedimiento. 

Cuando decidí estudiar Derecho, un gran abogado me obsequió un ejemplar de su tesis de Licenciatura. Como ha sido costumbre siempre entre él y yo, cada que nos regalamos un libro, lo hacemos con una dedicatoria. En la que estampó en su tesis me decía “Busca siempre aplicar el Derecho y sólo cuando no se pueda ve por la justicia”. En este caso hay derechos encontrados, no se puede aplicar de manera completa la ley sin lesionar los derechos de la contraparte, por lo que hay que optar por la justicia. Hasta el día de hoy, por fin entendí en toda su magnitud estas palabras. 

Benjamín Muñiz Álvarez Del Castillo 
Twitter: @Benjamin_Muniz

lunes, 12 de marzo de 2012

El Poder de la Sociedad Civil

En los albores de todo proceso electoral es común que los candidatos a ocupar un puesto de elección popular, sea del ámbito local o federal, lancen propuestas de gobierno, propuestas en las que establecen su plan de acción, sus metas, sus retos. En últimas fechas, gran parte de estas propuestas se han centrado en empoderar a la sociedad civil, quitarle poder al ente gobernante y cederlo a la ciudadanía, ¿pero qué significa realmente otorgar el poder a la ciudadanía? ¿Hasta qué punto es factible ceder el control a la sociedad civil?
Si bien es cierto que una excesiva regulación e injerencia del Estado, sobre todo en el sector de los servicios, puede resultar contraproducente, también lo es que existen ciertos rubros en los cuales el Estado no puede ni debe ceder su control.
La participación ciudadana comprende muchos aspectos, varios de los cuales no son vistos con buenos ojos por parte de nuestra clase política, quienes únicamente se refieren a participación ciudadana en el sentido de darnos mayor voz, otorgarnos foros de opinión, incluso se ha escuchado la propuesta de crear una especie de auditoría ciudadana que tenga las facultades necesarias para conocer y sancionar cualquier tipo de práctica ilegal por parte de la clase política. Si bien esta propuesta es en esencia buena, también lo es incompleta. La participación de la sociedad va mucho más lejos. ¿Qué tan lejos puede llegar la participación de la población en las funciones del Estado?
En primer término recordemos que hasta la administración de Miguel de la Madrid Hurtado el sistema de telefonía mexicana se encontraba estatizado, al igual que el sistema bancario. Según diversos estudios, los servicios que prestaban estos dos sectores eran verdaderamente ineficientes. Cuando, durante la gestión de Carlos Salinas de Gortari, estos servicios son privatizados, se abrió, además la posibilidad de generar competencia, lo que genera una mejor regulación de precios y una mejora en el servicio. Tanto Teléfonos de México como los bancos fueros privatizados a personas mexicanas, lo que permitió que, en el caso de los bancos, el sistema de pagos de nuestro país se mantuviera en manos de connacionales. Si hoy día los bancos pertenecen a capital extranjero se debe a los movimientos y reformas realizadas por el Presidente Ernesto Zedillo Ponce de León.
El ejemplo de la privatización del sector telefónico y bancario de nuestro país, nos da una idea de las áreas en las que la sociedad civil puede ingresar. Evidentemente con esta privatización se generó un cambio en la normatividad aplicable aunado al hecho que las nuevas empresas privadas que fueron creadas se comenzaron a regir por las leyes del mercado, en las cuales eran sujetas de tener competencia,   de tener que mejorar sus productos, servicios y forma de atención para poder mantener a los clientes cautivos y no perderlos ante otra empresa que prestara los mismos servicios. Otro factor fundamental al que contribuyó esta privatización y al que contribuye la propia competencia es una regulación de precios: al no existir la competencia, la empresa, que en este caso eran estatales, puede de manera arbitraria establecer sus precios, sin importarle lo elevado de éstos. Al abrirse el mercado a la competencia, esta práctica se ve disminuida.
Pero resulta evidente que el mercado de bienes y servicios no es el único en el cual puede ingresar la iniciativa privada para apoyar las funciones del Estado. Creer que es la única arista en la que se puede ver la actividad privada sería tanto como creer que por el simple hecho que existan empresas privadas, legalmente constituidas de conformidad con la Ley General de Sociedades Mercantiles, que brinden ciertos servicios, la participación ciudadana se ha visto cumplida.
Hay más áreas en las que el ciudadano particular o, como se ha llegado a decir, el ciudadano de a pie, tiene una injerencia sin límites, áreas en las que si participación es crucial.
Como lo he mencionado a lo largo de las publicaciones que integran este blog, las políticas públicas en materia de seguridad y prevención del delito no pueden llegar a buen puerto sin el apoyo de la sociedad civil, pero ahora vayamos más allá. Un órgano legislativo, sea federal o local, expide una nueva ley sobre, por decir un ejemplo, trato digno a los animales, y la envía al titular del Poder Ejecutivo para su sanción y publicación. Resulta evidente que, como cualquier Ley, este nuevo cuerpo normativo se encontrará compuesto por una serie de derechos y obligaciones, así como las consecuentes penas para el caso de incumplimiento de las obligaciones establecidas en el articulado del cuerpo legal. Por supuesto, el Estado, haciendo uso de su iuspuniendi, estará facultado para aplicar las sanciones correspondientes. Hasta ahí todo bien, ¿pero qué pasa si la ciudadanía simplemente decide no cumplir con lo dispuesto por la ley? ¿Qué pasaría si la ciudadanía considera que tiene cosas más importantes en que preocuparse que por el trato digno hacia los animales? Evidentemente, los incumplimientos serían constantes, el Estado se vería rebasado en su capacidad de imponer sanciones, las conductas quedarían impunes y tendríamos una Ley que, aún vigente, no se cumple. Desgraciadamente, ejemplos como este tenemos muchos.
Para que una ley, un decreto, o cualquier otro cuerpo normativo tenga una vida útil se requiere la participación de la ciudadanía. Retomo el tema de una publicación anterior “Si él puede, ¿por qué yo no?” (http://prevencionencolores.blogspot.com/2011/08/si-el-puede-por-que-yo-no.html) en el sentido que basta con que una persona haga algo malo, viole alguna ley, incumpla algún reglamento para que los demás nos creamos legitimados a actuar de la misma manera.
Siempre voy a creer que para que un país verdaderamente avance, se requiere el esfuerzo y compromiso de la clase gobernante, pero también de la ciudadanía. Hemos caído en el absurdo de creer que el Presidente de la República, los Gobernadores, el Jefe de Gobierno, son magos omnipotentes que con solo mover una mano van a solucionar nuestros problemas, pero eso sí, cuando a nosotros, como sociedad civil, nos piden que nos involucremos, que trabajemos en conjunto con el gobierno, ahí si ya no nos gusta la cosa, ¿por qué hacerlo? Es responsabilidad del gobierno ¿qué no?
Para ejemplo un botón: es responsabilidad del gobierno mantener en óptimas condiciones el sistema de alcantarillado, esto, entre otras cosas, para prevenir inundaciones y minimizar el riesgo de contraer enfermedades. Entre otras acciones tendientes para la manutención del mencionado sistema, se encuentra el servicio de limpia. Con esto se evita que la basura obstruya el drenaje. Todos los días, por las mañanas, se puede ver a todo un regimiento de trabajadores barriendo y limpiando las calles, pero pues como es obligación del gobierno que esto se haga, y a esa flotilla yo les pago a través de mis impuestos, pues que trabajen, ¿no? Por eso, se nos hace fácil tirar basura en la calle, al final de cuentas, van a venir a recogerla. Claro, la basura se va a las coladeras y va obstruyendo el tránsito de las aguas residuales. Consecuencia lógica: el drenaje se tapa. Resultado: las calles se inundan. Ahora, ¿qué pasa cuando una calle se inunda? Las personas sales a las calles a reclamarle al gobierno que no cumple su obligación de mantener en óptimas condiciones el sistema de drenajes y que por eso la calle está inundada. Ante esto, mi pregunta es muy simple, ¿no sería lo ideal que aceptáramos nuestra propia responsabilidad? ¿En verdad es mejor echarle la culpa al gobierno aún de nuestras fallas? Evidentemente, por más que un gobierno mantenga brigadas de barrenderos en la calle, si la ciudadanía no deja de tirar la basura, los drenajes se seguirán tapando, con las consecuentes inundaciones que este hecho pueda generar.
En su libro “Democracia Ciudadana”, el otrora Presidente de México, Carlos Salinas de Gortari lanza una frase demoledora: “Nadie hará por el pueblo lo que el pueblo no haga por sí mismo”. Por supuesto que con esto no pretendo restar responsabilidades al Estado, quien, obviamente, debe ser el referente obligado. Yo tengo una manera de pensar a este respecto. Considero que el Presidente o Gobernador, más que ser el mago omnipotente que todo puede, debe ser un líder, alguien que tenga la capacidad de guiarnos, lo que incluye, por supuesto, reconocer los errores que se puedan presentar, pero ¿de qué sirve un líder si no tiene gente que lo siga?
Sobre este punto, cabe hacer una breve mención de inquilino de la Residencia Oficial de Los Pinos en el periodo comprendido entre 1988 a 1994. En términos generales, la ciudadanía tiene una imagen muy lesionada de Carlos Salinas de Gortari. Se le ha convertido en el enemigo público número 1 de México. En parte esto se debió a la propaganda lanzada desde el gobierno zedillista y la continuidad de estas manifestaciones por parte de los actores políticos actuales, específicamente de Andrés Manuel López Obrador. Sin el afán de profundizar en si las responsabilidades que le son imputadas a Salinas de Gortari son o no ciertas (no es el objetivo de la presente publicación), es justo hacer un balance objetivo en un rubro importantísimo. Como cualquier ser humano, la política de Salinas tuvo errores y tuvo aciertos, eso es inevitable, sin embargo, en mi opinión (por supuesto, el lector no tiene que estar de acuerdo con ella), su política social fue uno de sus mayores aciertos. Incluso, la política social salinista es mejor que las políticas sociales emanadas, por lo menos, de los gobiernos posteriores. El Programa Nacional de Solidaridad (PRONASOL) estaba configurado de una manera muy especial. Lejos de fomentar el clientelismo y control estatal, fomentaba la participación ciudadana. A través de ese esquema, la ciudadanía, a través de los Comités de Solidaridad, exponían sus necesidades. En el seno de dichos Comités se analizaban todas las necesidades y proyectos, se definía cuáles eran los prioritarios y se  llevaban a cabo. Por ejemplo, si la necesidad consistía en pavimentar una calle, el gobierno, a través del PRONASOL, otorgaba a la ciudadanía los insumos necesarios para hacerlo y era la ciudadanía quien, a través de proporcionar la mano de obra, concluía el proyecto. Esto me recuerda aquel antiguo refrán chino “dale a un hombre un pez y comerá un día, enséñale a pescar y comerá toda su vida”, sin afán de hacer menos la sabiduría china, yo contemplaría dicho refrán de la siguiente manera: “dale a un hombre un pez y comerá un día, enséñale a pescar y dale las herramientas para hacerlo y comerá toda su vida”. A través del PRONASOL, la ciudadanía se vio involucrada en el mejoramiento de sus comunidades. Dejaron de ser espectadores y se convirtieron en actores del cambio.
Otro punto en el que resulta fundamental la participación ciudadana es en la evaluación de los resultados generados por las políticas de seguridad pública. Para este fin, el Sistema Nacional de Seguridad Pública ha encaminado esfuerzos para dotar a la ciudadanía de las herramientas necesarias para llevar a cabo dichas evaluaciones.
Ahora bien, un punto importantísimo, no se debe confundir la participación ciudadana con el hecho que el Estado delegue las responsabilidades que legalmente le competen. Un ejemplo para mi muy preocupante es el siguiente: a últimas fechas, y dada la incapacidad por parte del Estado de contener los niveles de violencia al interior de los Centros de Readaptación Social, se ha propuesto que los mismos sean operados por la Iniciativa Privada. Permitirlo sería tanto como entregar la seguridad pública a los particulares. La Seguridad Pública es una obligación de la Federación, los Estados y los Municipios, en el ámbito de sus respectivas competencias. Tal aseveración se desprende del texto del artículo 21 Constitucional, el cual, en ningún lugar habla de la incursión de la Iniciativa Privada en dichas tareas. Si habla de la ciudadanía se refiere a la evaluación de las políticas, no a la operación de las mismas. El Sistema Penitenciario, aun cuando ha sido abusado, mal implementado y castigo presupuestalmente, es el último eslabón de la seguridad pública. Resulta inverosímil creer que el Estado pueda lavarse las manos y entregar la ejecución de sus obligaciones a los particulares (igual de malo como los casos de Nuevo León y Tamaulipas, cuyos gobernadores se han abstenido de cumplir con sus obligaciones en materia de seguridad pública, endosándole toda la responsabilidad a la Federación). No se puede permitir esto. El siguiente paso sería que las policías fueran privadas. Solo para reflexión piense el lector ¿cuántos malos usos se podrían presentar si la seguridad pública estuviera encomendada a particulares?
Para una adecuada participación ciudadana es también necesario poner en su justo lugar las victorias sociales. ¿A qué me refiero? El 18 de marzo de 1938, por decreto del General Lázaro Cárdenas del Río, Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, se llevó a cabo la expropiación petrolera (que en verdad debería llamarse la Nacionalización Petrolera). Evidentemente es de aplaudirse que por fin, después de 21 de promulgada la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, alguien haya tenido el valor de aplicar el artículo 27 de nuestra Ley Fundamental. De igual manera, creo fielmente que el decreto expedido por el Presidente Cárdenas fue producto de buena fe, teniendo las mejores intenciones para con el pueblo mexicano. Las circunstancias de la época obligaban a tomar medidas radicales para impedir que los extranjeros robaran, literalmente, nuestros recursos naturales.
Esta semana se cumplen exactamente 74 años e tal suceso y seguimos cargando consecuencias negativas del mismo. Al inicio de su administración, el Presidente Calderón presento una iniciativa de reforma, la famosa “Reforma Energética” misma que fue rechazada. Recuerdo que al momento que dicha iniciativa fue presentada, se levantó la voz en ciertos sectores que alegaban que, de aprobarse la misma, se estaría dando la espalda a una de las más importantes victorias en la defensa de nuestra soberanía, victoria que llegó después de 21 años de promulgado el marco jurídico necesario y del derramamiento de sangre de muchos mexicanos inocentes. Nada hay más falso que esto.
El subsuelo mexicano es rico en petróleo, desgraciadamente, no contamos con la infraestructura necesaria para explotarlo. Ante esto, los Estados Unidos han venido consumiendo nuestros yacimientos a través del famoso efecto popote. Esto es especialmente grave en nuestroPaís debido a que nuestra economía encuentra su base en, precisamente, ese petróleo que no podemos explotar adecuadamente. ¿Cuántas veces no hemos escuchado que exportamos petróleo barato e importamos gasolina cara y mala? Esto se debe, entre otras cosas, a la falta de inversión en el ramo. Es necesario que dejemos detrás una mal creada ideología. La expropiación petrolera es una de las más importantes victorias el México Contemporáneo, innegable. Que verdaderos fanáticos han hecho de esa victoria uno de nuestros más pesados lastres, tampoco hay duda. El permitir la entrada de inversión privada al sector petrolero del País no quiere decir negar nuestras victorias, no quiere decir dar marcha atrás en lo que tanto trabajo costó. Por el contrario, sería fortalecer una victoria, sería abrirnos la puerta de ser eficientes en la elaboración de hidrocarburos. Claro, se requerirían reglas claras. El Estado Mexicano seguiría siendo el dueño absoluto de los productos naturales. La inversión privada puede entrar en especie, con maquinaria necesaria para extraer el oro negro. Tomemos como ejemplo el caso de Brasil. Después de tener una de las industrias petroleras más ineficaces, hoy día, gracias a la política implementada por Lula Da Silva, hoy es la 5ª mejor industria a nivel mundial. Para que México pueda llegar a esto, es necesario cambiar la idiosincrasia del pueblo mexicano, es necesario dejar de creer que sería dar marcha atrás. Mejor hagamos lo necesario para consolidar nuestra soberanía, no dependiendo de otros países en un sector tan importante como lo es el energético. Aquí se requiere la participación ciudadana para crecer. Requerimos de empresas, eso sí, con capital 100% mexicano, para obtener el crecimiento que tanto anhelamos. Estoy seguro que, con reglas claras y la correcta aplicación de las mismas, incluso el General Cárdenas estaría de acuerdo en permitir la inversión privada.
Benjamín Muñiz Álvarez Del Castillo
Twitter: @Benjamin_Muniz

martes, 6 de marzo de 2012

Cariñosilandia

Todas las personas que vivimos el proceso electoral de 2006 recordamos, o por lo menos deberíamos recordar de manera clara a un personaje que acaparó diversas críticas por su discurso incendiario: el candidato presidencial perredista y, hasta poco antes, Jefe de Gobierno del Distrito Federal, Andrés Manuel López Obrador.

En su calidad de titular del poder ejecutivo del Distrito Federal, el tabasqueño había tenido la oportunidad de darse a conocer, de hacer campaña desde un puesto público. Durante los poco menos de 6 años que se mantuvo en la primera magistratura de la Capital de la República, la política de gobierno del “Peje” se caracterizó por muchas cosas.

En primer punto, por las continuas desavenencias que se suscitaron entre López, emanado, como todos los gobiernos de la capital desde 1997, del PRD, con el entonces Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, el panista, Vicente Fox Quezada. Debemos recordar incluso que, el actual Jefe de Gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard, fue Secretario de Seguridad Pública de López Obrador, secretario que fue destituido de dicho puesto por Vicente Fox, en uso de sus facultades legales. En este punto es importante recordar que el régimen jurídico del Distrito Federal, esta Entidad Federativa no es un Estado, sino el Distrito Federal, sede de los Poderes de la Unión y Capital de los Estados Unidos Mexicanos, tal como reza el artículo 44 de nuestra Ley Fundamental.

Recordemos también que, durante la campaña presidencial, una vez que hubo renunciado al puesto de Jefe de Gobierno, López Obrador se caracterizó por una total falta de respeto por las autoridades. Recordemos cuantas veces despotricó contra el entonces Presidente Vicente Fox. Muchos mantenemos viva en nuestra memoria aquella frase lapidaria: “Cállate chachalaca”. Desde el momento en que lanzó esta frase, yo me percaté de la facilidad con la que López Obrador actuaba en contra de las Instituciones Democráticas de México. Si bien es cierto que la espetó contra un ciudadano, también lo es que en ese momento dicho ciudadano estaba investido con la envergadura presidencial, es decir, el insultó no fue en contra de Vicente Fox Quezada, fue en contra de la institución de la presidencia, lo que llevó inexorablemente a que López Obrador faltara al respeto y lesionara la misma Institución por la que él estaba compitiendo para acceder. Algo contradictorio, diría yo.

Evidentemente, si las agresiones las profería contra el Titular del Poder Ejecutivo Federal, su actitud se extrapolaba en contra del candidato panista a la Presidencia, Felipe Calderón Hinojosa y en contra del candidato príista, Roberto Madrazo Pintado.

Contra Felipe Calderón, López Obrador siempre esgrimió el argumento que si el señor ganaba las elecciones no iba a ser resultado de su capacidad como político, mucho menos por el trabajo realizado anteriormente, sino que iba a ser gracias al apoyo ilegal recibido por parte del Gobierno Federal y los poderes fácticos de los medios de comunicación. Fácilmente logró parodiar el slogan de “Manos limpias” de Calderón. Decidió demandar por la vía civil a Hildebrando Zavala Gómez del Campo, cuñado del entonces candidato presidencial panista. Todavía recuerdo como, al transitar por la calle, se podían observar campañas que rezaban “Calderón, quiero ser tu cuñado”. Todo esto generado por una acusación lanzada, sin los elementos de prueba necesarios, por al candidato perredista en contra del Zavala, acusación que resultó en que este último en una demanda civil por daño moral que entabló ante el Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal, el señor Hildebrando Zavala, en contra del tabasqueño.

Por lo que hace a Roberto Madrazo Pintado, los sucesos no fueron tan diferentes. Debemos recordar que entre ellos ya existía una historia de traición y oposición, historia que culminó en la salida de López Obrador del Partido Tricolor para unirse a las filas del Partido del Sol Azteca.

Quien se detiene a analizar la manera de actuar de López Obrador podrá ver que sus métodos eran bastante obvios. El discurso incendiario, la intolerancia y la confrontación fueron las monedas de cambio de la política lopezobradorista. Ahora bien, si observamos más a fondo nos daremos cuenta que el mismo López Obrador actuaba de la manera que él mismo criticaba. Dijo, como ya lo mencioné, que en caso que Calderón ganara la Presidencia, sería gracias a una elección de Estado. Recordemos que cuando renuncia a su puesto como Jefe de Gobierno toma posesión, tal como lo marca la legislación aplicable, el Secretario de Gobierno, Alejandro Encinas, incondicional del ex Jefe de Gobierno. Desde el poder que le daba gobernar el Distrito Federal, ahora a través de Encinas, López Obrador aprovechó recursos públicos para hacerse propaganda. Recordemos que dentro de la infraestructura de los servicios de transporte del Distrito Federal, se podían observar innumerables pancartas del candidato presidencial. En cuanto al candidato para Jefatura de Gobierno, Marcelo Ebrard, López Obrador no requirió mover su maquinaria par que éste ganara. Sin lugar a dudas, Ebrard no tuvo un contrincante lo suficientemente sólido como para mermar la continuidad del proyecto lopezobradorista en la capital. Este manejo de recursos públicos para promocionar su campaña presidencial, ¿no es de lo que tanto se quejaba de las prácticas arcaicas del PRI? ¿No denunciaba, justificada o injustificadamente, estas supuestas prácticas por parte del PAN, partido en el poder? La incongruencia fue otro factor que describió a López Obrador.

 Sin lugar a dudas, la elección presidencial de 2006 fue la más cerrada en la historia de nuestro País. En 2000 Vicente Fox ganó la Presidencia por un amplio margen, 6 años después, la historia fue la contraria. Cerradas las casillas electorales, era aventurado que el Instituto Federal Electoral se pronunciara por un virtual ganador a través del cómputo del PREP. Incluso las encuestas de salida daban resultados muy cerrados. ¿A qué se debió la diferencia tan radical en los márgenes en tan sólo 6 años? La respuesta es muy fácil. Vicente Fox fue un excelente candidato. Todos lo recordamos como aquel que iba a entrar a Los Pinos y terminar con los problemas heredados por el PRI. Lo vimos como el candidato con valor, con convicción y de ideas firmes. No creo que haya muchos que hayan olvidado el “Yo viene a un debate hoy y quiero que se haga el debate HOY”. Desgraciadamente, una vez instalado en la Residencia Oficial, de aquel candidato no quedó nada y se convirtió en un Presidente que, si bien tuvo aciertos, tuvo muchas indecisiones, se vio tibio en muchos asuntos que requerían una solución contundente y se vio como alguien que cedió el control a su esposa. La ciudadanía se sintió defraudada por la manera de gobernar de Vicente Fox, sintieron que su voto había sido desperdiciado. Sin embargo, las heridas causadas por el PRI seguían abiertas y sangrando. Si a esto se le suma el discurso incendiario de López Obrador, y las acciones que realizó en el Distrito Federal, el resultado era de esperarse. Mucha gente decidió otorgarle su confianza y votar por él. Aquí el motivo de los resultados tan cerrados.

Una vez que se dieron los resultados preliminares que le otorgaban el triunfo de la contienda electoral a Calderón, López Obrador reaccionó de una manera que solamente demostró su intolerancia y su obsesión por el poder. Al no verse beneficiado con el triunfo levantó aquella famosa frase “Voto x Voto, Casilla x Casilla”. Presentó impugnaciones ante el IFE, mismas que fueron resultas de manera favorable al virtual candidato vencedor. Molesto por los resultados, presentó los medios de impugnación que consideró pertinentes ante el máximo órgano electoral de nuestro país: el Tribunal Federal Electoral (hoy Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación), quien confirmó el triunfo de Felipe Calderón. Si realmente Calderón ganó o no la elección, si existió el fraude electoral o no, no es motivo del presente documento, lo que sí interesa para los fines de esta publicación es la manera como el tabasqueño reaccionó.

Una vez más, salió a la luz pública con el único fin de desprestigiar a las instituciones de nuestro país. Arremetió en contra del IFE, del TRIFE, de la Presidencia de la República, incluso en contra de empresas privadas tal como el gran dupolio televisivo. No conforme con esto, decidió de manera tiránica, tomar la ciudad, claro, con la complicidad de Alejandro Encinas. Todos recordamos que, por un tiempo bastante prolongado, se instaló en el Paseo de la Reforma, cerrándolo por completo. Claro, al hacer esto, no se dio cuenta el señor que estaba perjudicando también a personas que requerían utilizar esa vía para ir a trabajar. Gracias a este plantón, muchos negocios tuvieron que cerrar, lo que produjo un aumento en los índices del desempleo, con el consecuente aumento en los índices de pobreza. Con su reclamo, López Obrador únicamente afectó a aquellos por los que decía luchar.

Además de esta actividad a todas luces ilegal, López Obrador creó la Presidencia Legítima, constituyendo todo un gabinete y cobrando sueldo como Presidente Legítimo de la Nación. ¿Dónde se había visto esto? La enfermedad por poder que presenta López Obrador, llegó al absurdo de desconocer al Presidente legítimamente nombrado y crear todo un sistema de gobierno alterno y, evidentemente en contra de la ley. Por supuesto no olvidemos que la usurpación de funciones públicas es un delito sancionado con pena de prisión. Lo dejo al costo.

Otra de las inconsistencias López Obrador es el reclamo que hacia acerca del control del PRI para elegir y seguir gobernando aún después de concluida una administración. Para esto utilizaba (y lo sigue haciendo) constantemente  como ejemplo a Carlos Salinas de Gortari, quien, a decir del “Peje” sigue gobernando México. ¿Dónde entra la incongruencia? Muy simple, López Obrador, aún después de renunciar a la Jefatura de Gobierno, siguió gobernando la Capital de la República. Alejandro Encinas fue simplemente una pantalla para cubrir los requisitos legales para postularse como Presidente. En el D.F. se vivió, durante ese breve lapso, un panorama parecido al Maximato callista: el Jefe de Gobierno está en el Antiguo Palacio Virreinal, el que gobierna está en Copilco, se pudo haber dicho en ese tiempo. Cuando Ebrard rinde protesta como Jefe de Gobierno, López Obrador intentó seguir gobernando a través de él. Las cosas no le salieron como él lo pensaba. Ebrard resultó ser un hijo desobediente en muchos aspectos y le limitó el poder al tabasqueño, más o menos lo que le sucedió a Calles con Lázaro Cárdenas. Ebrard pintó su raya y gobernó él, claro, dando continuidad a muchos de los proyectos de López Obrador, pero sin convertirse en su subordinado. Recordemos incluso el conflicto que se generó entre ellos cuando, al concluir una sesión del Consejo Nacional de Seguridad Pública, Ebrard tendió la mano al Presidente Calderón y, posteriormente, declaró que Calderón era el Presidente Legítimamente instaurado.

No pudo decir que todo lo realizado por López Obrador fue malo, sería deshonesto e incluso tendencioso. Como todo ser humano, tiene aciertos y fracasos, errores y virtudes. Tengo que reconocer que desde la Jefatura de Gobierno, Obrador generó políticas interesantes: el apoyo económico a las personas con escasos recursos fue una gran idea, tal vez no realizada con fines verídicamente altruistas, sino como medidas clientelares, pero lo cierto es que ha apoyado a las clases bajas. La construcción de los segundos pisos y de la línea 1 del metrobus son otros de sus grandes aciertos, pero para mi gusto, si ponemos en una balanza su actuar, ésta se inclinaría hacia lo negativo. Recordemos también que su chofer, el famoso Nico, ganaba una fortuna para su puesto. Esto atentaba contra su dicho en el sentido de no a los grandes sueldos de los funcionarios públicos.

Las izquierdas apostaron todas sus canicas a un candidato y apostaron mal. Por resultados, por proyectos, el candidato de las izquierdas debió haber sido Marcelo Ebrard, sin embargo, decidieron ir nuevamente con Andrés Manuel. Probablemente en la decisión sellaron su fracaso. Veremos qué cambios se pueden presentar en esta campaña presidencial. De entrada, ya hay uno importante.

Después del discurso incendiario que ha caracterizado a López Obrador, y al ver que ya no genera los mismos resultados de antaño y que, incluso, ha hecho que pierda adeptos, decidió seguir el ejemplo de Ignacio Lula da Silva, y cambiar su discurso por su República Amorosa, al grado de llegar a decir que, de ganar la Presidencia, crearía una Secretaría de la Felicidad. Después de haber sido reaccionario, de quemar pozos petroleros, de atentar contra los bienes y las instituciones nacionales, ahora quiere que vivamos en Cariñosilandia.

Me cuesta trabajo creer en su cambio. Dudo mucho que de ganar la Presidencia, lo que se ve muy difícil, siga su discurso amoroso. El poder lo cegará nuevamente y veremos al verdadero López Obrador. Recordemos que, como reza un dicho popular, un tigre nunca cambia sus rayas.

Benjamín Muñiz Álvarez Del Castillo
Twitter: @Benjamin_Muniz