miércoles, 17 de abril de 2019

México está sumido en la desmemoria


No es secreto que soy una persona que disfruta la lectura. Desde hace ya muchos años he hecho mía aquella frase que dice “Si sales ileso de un libro es que nunca has entrado” y así muchas lecturas me han marcado, sin embargo, pocas me han tocado tan profundamente como “La fosa de agua” escrito por la periodista Lydiette Carrión.

Conmovido hasta las lágrimas después de haber leído casos de niñas desaparecidas en la zona de Ecatepec y de Tecamac, llegué a las palabras finales del libro: “México está sumido en la desmemoria. ¿Seremos capaces de hallar lo que necesitamos para recordar?” Yo me pregunto exactamente lo mismo.

De los casos plasmados en la obra periodística, los restos de algunas niñas han sido encontrados, otras no. Muchas osamentas extraídas en los dragados al Río de los Remedios no han podido ser identificados. Las cifras son alarmantes. De los casos referidos en el libro, solo uno ha sido sancionado a través de sentencias condenatorias lo que, en ningún caso quiere decir que se haya hecho justicia. Los demás casos ni siquiera han llegado a juicio. Homicidios cometidos contra niñas de entre 13 y 18 años han quedado impunes y no podemos olvidar que Lydiette Carrión no da cuenta de todos los casos existentes en la zona, sería imposible hacerlo.

Lo que queda evidenciado sin lugar a dudas es la incapacidad de las instituciones nacionales de hacer frente a este terrible flagelo. Las autoridades estatales están en exceso rebasadas y, lo que es peor, la gran mayoría de los Ministerios Públicos no tienen siquiera la intención de iniciar en tiempo las investigaciones argumentando que, seguramente, las víctimas escapan por propia voluntad y que en algún momento llegarán, incluso con su premio. En aquellos casos en que se dan inicio a las averiguaciones, el tiempo transcurrido genera una brecha que muchas veces es imposible franquear, y sí a eso se le suma la incompetencia o falta de pericia al momento de llevar a cabo las pruebas necesarias, el resultado es predecible.

Me queda más que claro que nuestro país requiere cambios estructurales de gran calado. Establecer en las leyes penales el tipo penal de feminicidio no va a generar un cambio per se, se requieren muchísimas cosas más: la profesionalización de las instituciones encargadas de la procuración de justicia, cumplimiento de los protocolos de actuación para estos casos, que los ministerios públicos y policías ministeriales cumplan de manera adecuada su atribución constitucional de investigar los delitos, que los peritos realicen las pruebas técnicas de manera adecuada y apegada a los estándares específicos para que éstas sean infalibles y que al momento de consignar las carpetas de investigación el Juez de Control no tenga elementos para regresarla.

No puedo dejar de mencionar que el prólogo del libro, escrito magistralmente por Blanche Petrich, deja frases que dejan ver de cuerpo completo el sistema que, desgraciadamente, impera en nuestro país:

Lo que sale a la luz son las miserias de un aparato judicial plagado de policías que de día patrullan y de noche delinquen, de Ministerios Públicos que dormitan sobre los expedientes, de fiscales que siguen la máxima regla del menor esfuerzo y se detienen ahí donde creen que pueden “pisar callos”, ya sea por conveniencia política o por complicidades inconfesables. Es el fracaso de las instituciones responsables de proteger a la población, a las niñas, a sus familias y de hacerles justicia”.

Pero Petrich no lo deja así en el prólogo que escribió, al contrario, fue más allá dando cuenta de cómo es en muchas ocasiones la pereza lo que hace fracasar las investigaciones:

En ocasiones es una pereza imperdonable la que hace fracasar una investigación, como el caso de Luz del Carmen – 13 años, vida en la pobreza –. Su cuerpo fue encontrado en una bolsa, a orillas de la vía del tren. Le había mutilado las piernas. No la buscaron “porque había mucha basura en el lugar”. Hacer justicia era lo que estaba en riesgo”.

No puedo describir el coraje que sentí al leer ese suceso en el prólogo para, posteriormente, leer la crónica completa en el propio cuerpo del libro. No hay manera sutil de decirlo: las instituciones mexicanas encargadas de impartir justicia han fracasado rotundamente, están en deuda con la sociedad.

Sería injusto también adoptar la posición cómoda y echarle toda la culpa al gobierno. Lo que sucede en la zona aledaña al Río de los Remedios, y en muchas partes de nuestro país, es un durísimo reflejo del brutal rompimiento del tejido social. No puede pasar desapercibido que, en muchos casos, aunque no en todos, un entorno familiar corrompido es lo que deja a los menores, especialmente mujeres, en una condición de vulnerabilidad. Tampoco debería sorprendernos que al analizar el entorno de los victimarios, descubramos que provienen de un ambiente totalmente corrompido en el que la violencia y las adicciones son el pan nuestro de cada día.

Solo un caso de los 6 plasmados en el libro tienen sentencia. ¿Cuántos| de todo el universo permanecen impunes? Es difícil saberlo, pero el panorama no es nada alentador. Erick San Juan Palafox, “El Mili”, señalado por las autoridades como el líder de la banda de feminicidas en la zona lleva ya años encerrado, condenado a 70 años de prisión, sin embargo, el problema persiste y sigue siendo muy habitual encontrar cuerpos sin vida de mujeres, muchas veces mutilados.

En este país de fosas clandestinas, de mujeres desaparecidas, tragadas por la tierra, de niñas de 14 años descuartizadas y arrojadas en el canal, o de 13 años desmembradas y enterradas junto a las vías del tren, en esta región de violencia sexual impune, no hay verdad, hay versiones. Hay versiones históricas; versiones de la defensa. Versiones de la policía. Axiomas constitucionales. Está la versión que sembró Paco sobre Bianca. Las versiones de los peritajes corruptos y contrahechos. Y está la memoria de los padres que buscan a sus hijas por todo el país”.

No se requiere decir mucho más. Este es el panorama en que vivimos. Impunidad absoluta, feminicidios que se siguen acumulando, uno a uno, sin que las autoridades tengan la capacidad, o la voluntad, de hacer frente a esto, de realizar acciones coordinadas que permitan frenar el aumento en la violencia de género y, lo peor del caso es que nos hemos habituado a que esto sea lo normal. No puedo sacar de mi cabeza aquella frase de Edmundo Burke: "Para que triunfe el mal, basta con que los hombres de bien no hagan nada". Al terminar el libro le pregunté vía Twitter a la autora ¿Qué podemos hacer? Desgraciadamente aún no encuentro la respuesta.

@Benjamin_Muniz

miércoles, 10 de abril de 2019

Atole, alimento mexicano por excelencia


El aroma de las albóndigas, el espesor del mole, el colorido de los chiles en nogada. Definitivamente en México contamos con una amplia variedad alimenticia, rica en sabor, en colorido, en ingredientes, no en vano ha sido declarada Patrimonio Universal Inmaterial de la Humanidad, sin embargo, a últimas fechas un alimento ha avanzado lugares de manera vertiginosa para convertirse en el más consumido en nuestro país: el atole, específicamente el servido con el dedo.



Según el periódico Zócalo, se utiliza la frase “dar atole con el dedo” cuando se intenta engañar a otra persona o prometer en vano. Algunos otros dicen que se trata de dar probaditas para mantener tranquila a una persona o a un grupo. La frase se aplica de excelentemente a lo que está aconteciendo en estos momentos en nuestro México.



Durante la campaña electoral de 2018, Andrés Manuel López Obrador se levantó como el guardián de la honestidad. Aseguró que, de llegar a la máxima magistratura, su gobierno se caracterizaría por la honestidad y la transparencia. Atendiendo al gran hartazgo social con motivo de la descarada corrupción, AMLO se levantó con la victoria de manera contundente, sin embargo, estos 4 meses de su gobierno han demostrado no ser lo que se prometió.



Para los 30 millones de mexicanos que votaron por AMLO, el tabasqueño representaba un cambio en el paradigma político, su famosa 4T, pero la realidad ha demostrado que no es lo mismo contender en campañas electorales que alzarse con el triunfo. AMLO no se preocupó por prepararse para gobernar y lo único que ha logrado es repetir las mismas acciones que juró combatir. Le ha dado atole con el dedo al pueblo.



El presidente ha demostrado un absoluto desdén por la división de poderes. Recuerdo cuando en campaña decía que durante su administración no habría amiguismos ni compadrazgos, sin embargo, demostró lo falso de sus manifestaciones al momento de designar a los comisionados de la Comisión Reguladora de Energía. Los candidatos propuestos en la primera vuelta no alcanzaron la mayoría calificada requerida por ley, por lo que, de acuerdo con la normativa, el presidente propuso una segunda terna, pero resulta ser que, de 12 candidatos, el presidente propuso nuevamente a 11. Por supuesto, nuevamente quedaron cortos en la votación requerida por lo que AMLO designó exactamente a quien él quiso. A través de un fraude a la ley Andrés Manuel López Obrador se brincó la división de poderes y designó a personas totalmente vinculadas con él, efectivamente, puro amiguismo y compadrazgo. Lo mismo, probablemente, pasará con la terna que envió para integrar el consejo de PEMEX donde, ni más ni menos, propuso al hermano de su difunta esposa.



Respecto a la transparencia y la legalidad tampoco ha sido congruente su actuar con sus promesas de campaña. En los cuatro meses que ha gobernado, de cada 10 contrataciones realizadas por el gobierno el 74% han sido adjudicadas sin realizar la licitación correspondiente, violando de esta manera la ley aplicable.



Y ya ni hablar de la seguridad. Estamos ante el inicio de administración más violento desde que se tiene registro. Su Guardia Nacional ha sido una verdadera tomadera de pelo. Después de lograr la aprobación por unanimidad de votos en la Cámara de Diputados, solamente con un voto en contra en la de Senadores y por voto unánime en las legislaturas locales, brincándose la norma constitucional decide quitar el mando civil para poner a un militar en activo. De esta forma se viola en principio constitucional que establece que las fuerzas de seguridad pública serán de carácter civil. Lo peor, la Secretaria de Gobernación, Ministra en retiro, Olga Sánchez Cordero se atreve a decir que poner a un militar en activo como comandante de la Guardia Nacional no es una tomadera de pelo a la sociedad. Hablemos claro. No solo es una burla a la ciudadanía, es una flagrante violación a la norma constitucional y ella, como ex integrante del Máximo Tribunal de la Nación lo sabe y decide callarlo.



Los dos ministros que han sido designados durante la presidencia de Andrés Manuel no están exentos de ese amiguismo, sobre todo la Ministra Yazmín Esquivel, esposa del contratista favorito de AMLO, Riobóo. Esa es la honestidad valiente que tanto presumió. Y ya ni hablar de la iniciativa de Monreal para ampliar la Corte a 16 ministros, lo que, automáticamente, le daría el control absoluto de nuestro Máximo Tribunal a AMLO. Regresaríamos, y lo peor es que así parece ser el deseo de Morena, a un estado autoritario, unipersonal, tiránico.



Lo que más me preocupa es que muchas personas lo defienden señalando que esas son prácticas que siempre se han aplicado. Suponiendo sin conceder que sea cierto, la gente votó por un cambio, no por perpetrar los vicios que existían. AMLO llegó al poder después de prometer limpiar de corrupción la administración pública y no ha sido capaz de hacerlo. Ya no digamos que no ha sido capaz, no ha tenido la voluntad, es así de simple.



Las palabras de Sergio Negrete en su columna publicada en El Financiero el 5 de abril (https://www.elfinanciero.com.mx/opinion/sergio-negrete-cardenas/la-realidad-alcanza-a-amlo?fbclid=IwAR3qPvMn4YBmxDriwXymKO9qJgZ1Q4XdAoE79DzdrdFFNu_dPP-RGk41dgc) dejan ver de cuerpo entero cómo se ha manejado este gobierno y como se ve en un futuro. Es de lectura obligada. Desgraciadamente, sus palabras son extremadamente ciertas.



Solo espero, como ciudadano preocupado por mi país, que AMLO tenga la humildad de reconocer que las cosas no están saliendo como él decía que saldrían, pero, sobre todo, que tenga la humildad y el valor para dar un golpe de timón y cambiar el rumbo en aras de un real beneficio para México. No congenio con su forma de hacer política, pero le deseo éxito, éxito que debe reflejarse en el pueblo mexicano.



@Benjamin_Muniz

domingo, 9 de diciembre de 2018

Militarizando la seguridad pública


En Sesión Pública ordinaria celebrada el pasado 15 de noviembre, el Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) resolvió la Acción de Inconstitucionalidad 6/2018 y sus acumuladas 8/2018, 9/2018, 10/2018 y 11/2018 promovidas por diputados federales, senadores, el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI), la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), Movimiento Ciudadano y Morena en contra de la Ley de Seguridad Interior (LSI).

El proyecto de sentencia, a cargo del Ministro Jorge Alberto Pardo Rebolledo reconocía la validez de la LSI, declarando inconstitucionales solamente algunos preceptos normativos, sin embargo, durante los días en que el proyecto fue discutido, los 10 Ministros restantes se pronunciaron a favor de la invalidez total de la Ley. Cuando, en la Sesión Pública Ordinaria del 15 de noviembre llegó el momento, la votación solo oficializó lo que ya era evidente. En ausencia de la Ministra Margarita Beatriz Luna Ramos, quien no pudo concluir la sesión por atender comisiones oficiales, 9 Ministros votaron a favor de declarar la invalidez total de la LSI mientras que el Ministro Pardo Rebolledo, defendiendo su proyecto, votó a favor de su constitucionalidad.

La Ley de Seguridad Interior, según el Tribunal Pleno, resulta inconstitucional al contener disposiciones que pretendían normalizar la utilización de las Fuerzas Armadas en temas de seguridad pública, lo que resulta contrario al orden constitucional y convencional. (Boletín de Prensa 149/2018 visible en http://www.internet2.scjn.gob.mx/red2/comunicados/noticia.asp?id=5794)

En su intervención durante la sesión del 13 de noviembre, el Ministro Eduardo Tomás Medina Mora Icaza, citando al Almirante Antonio Vázquez del Mercado Ramos (titular de la Secretaría de Marina durante el sexenio de Gustavo Díaz Ordaz) mencionó que lo temporal tiende a volverse permanente y que declarar la validez de la LSI sería dotar de permanencia a las funciones de las Fuerzas Armadas en materia de seguridad pública la cual, constitucionalmente, corresponde a autoridades civiles.

Diversos organismos, como la CNDH, la Corte Interamericana de Derechos Humanos y algunas organizaciones de la sociedad civil (OSC) mostraron beneplácito con la decisión asumida por la SCJN al resolver las acciones de inconstitucionalidad ya señaladas. Dichos organismos argumentaban desde la promulgación de la LSI que la permanencia de los militares en las calles abría la puerta a la existencia de más violaciones a los derechos humanos y desde hace mucho tiempo han levantado la voz para que éstos regresen a sus cuarteles.

Durante su campaña electoral, Andrés Manuel López Obrador manifestó de manera reiterada que, de ganar la elección a la Primera Magistratura de nuestro País, retiraría a las Fuerzas Armadas de las labores de seguridad pública. A pesar de existir una gran cantidad de videos que demuestran la existencia de tal promesa de campaña, de manera descarada López Obrador hoy asegura que nunca dijo tal cosa. Lo peor, y más grave, es que ha realizado un plan de seguridad encabezado por la Policía Militar y la Policía Naval y bajo el mando directo de la Secretaría de la Defensa Nacional quitando de las autoridades civiles un tema que, constitucionalmente hablando, es de su entera competencia.

El plan de seguridad pública presentado por AMLO resulta preocupante en muchos aspectos, sobre todo al presentarse en el momento en que la Corte decidió declarar la invalidez de la LSI por creer que se esta favoreciendo la permanencia de las Fuerzas Armadas en la seguridad pública. Según disposición expresa del párrafo décimo del artículo 21 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, las instituciones de seguridad pública serán de carácter civil, disciplinado y profesional. Partiendo de la base de lo preceptuado por la norma constitucional, establecer una Guardia Nacional para ejercer funciones de seguridad pública y que dependa directamente de la Secretaría de la Defensa Nacional es, a todas luces, inconstitucional, sin embargo, AMLO y su partido tienen los números necesarios para llevar a cabo reformas constitucionales al más arcaico estilo del priismo de los 70.

En entrevista para el semanario Proceso, el jurista Elisur Arteaga señala tajantemente lo siguiente: “Las reformas a la Constitución se dan por descontadas por la mayoría que tiene Morena en el Congreso federal y en 20 estatales. De aprobarse, la SCJN no podrá hacer nada y se deberá entregar la seguridad pública a los militares”. (Proceso número 2194 de 18 de noviembre de 2018). Este control tan férreo que puede tener el presidente sobre el Poder Legislativo resulta verdaderamente preocupante. Considero que esta será la primera manera de mostrar el músculo con el que cuenta la nueva maquinaria del poder. Si la aplastante mayoría morenista actúa de manera servil ante su líder en esta propuesta de reforma constitucional, quedará más claro que nunca que el morenismo actuará de acuerdo con las instrucciones que reciban desde el Ejecutivo Federal y el riesgo sería extremadamente grande, tomando en cuenta que podrían venir más reformas constitucionales que tengan como único fin satisfacer las ambiciones de AMLO.

Independientemente de mis conjeturas, fundadas o infundadas, señaladas en el párrafo anterior, de aprobarse esta reforma constitucional se estaría transitando de manera consciente y certera hacia la militarización de la seguridad pública de nuestro país, situación que, de manera reiterada, desde el sexenio de Felipe Calderón, Andrés Manuel López Obrador atacó, exigiendo que las instituciones de seguridad pública permanecieran en manos de civiles. Pero bien cierto es que no es lo mismo ser oposición a tener ya la responsabilidad de gobernar.

Concluyo con una frase esgrimida por el Ministro Alberto Pérez Dayán en la Sesión Pública Ordinaria de nuestro Tribunal Constitucional del 13 de noviembre de 2018: “Durante la persecución de los delitos, por elevado el número que éste sea, por grave el riesgo que corra el Estado Mexicano y sus instituciones, necesariamente están vinculadas con los temas de orden interno, entregados exclusivamente a los civiles, por eso no tienen derecho a usar ni las armas del artículo 10 (constitucional), ni gozan de un fuero especial, ni pueden requisar a los particulares, ni pedir alimentos, ni existir una ley marcial que les regule”. A pesar de la decisión de la Corte para evitar la permanencia de las Fuerzas Armadas en temas de seguridad pública, Morena busca reformar la constitución para, no solo permitirles, sino entregarles las tareas de seguridad pública, atentando en contra de uno de los fundamentos sobre los cuales se levantó la Revolución Mexicana que AMLO tanto dice defender.

Twitter: @Benjamín_Muniz

sábado, 1 de diciembre de 2018

Comenzando una nueva etapa

Llegó el día en que dejó de ocupar el cargo el que ha sido calificado por muchos como el peor Presidente en la historia de México. Entregó el poder en Sesión Solemne al indiscutible vencedor de la contienda electoral del pasado 1° de julio, el fundador de Morena, Andrés Manuel López Obrador.

La tercera fue la vencida. Andrés Manuel fue investido, finalmente, con la Banda Presidencial el 1° de diciembre de 2018 en medio de un importante apoyo social aunque, justo es decirlo, es menor que el que tenía hace apenas 5 meses.

Nunca he escondido mi animadversión hacia López Obrador ni mi desdén hacia sus políticas populacheras ni su falta de congruencia. Tampoco he escondido mi temor por su carácter autoritario. Pero los tiempos cambian. Ya no estamos en campañas electorales, no siquiera en el periodo de transición. Hoy Andrés Manuel López Obrador es el Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, nos guste o no.

Me queda claro que la apabullante victoria de AMLO es resultado del hartazgo social por la corrupción del PRI y la inseguridad fomentada por la guerra contra el narcotráfico fomentada por el PAN. Ambos partidos tuvieron la oportunidad de reinventarse, de mejorar las condiciones sociales y ambos fracasaron estrepitosamente. AMLO representaba para los votantes un cambio, una nueva oportunidad para lograr que México sea mejor.

No me es posible negar que veo con mucha preocupación el futuro de nuestro país. Lo que se ha llamado la Cuarta Transformación no genera en mi sentimientos de optimismo, por el contrario, veo señales que considero un franco retroceso.

Hay algo que siempre he sostenido y que hoy toma, por lo menos para mi, un sentido mucho más profundo: el cambio, para bien o para mal, de nuestra Nación depende, no de su gobierno, sino de su gente. Si hay algo que hoy me queda más claro que nunca es que el futuro de México está en nuestras manos y que todos debemos trabajar incansablemente, desde nuestras propias trincheras, para mejorar nuestro país. La corrupción no terminará por decreto, como pretende López Obrador. La única manera de terminar con la corrupción está en manos del pueblo. Cuando dejemos de dar mordidas a los policías, o a los funcionarios públicos. Cuando los ciudadanos acatemos las leyes y no busquemos la forma de burlarlas. Cuando nosotros, los ciudadanos, seamos lo suficientemente conscientes del poder y la responsabilidad que tenemos y actuemos en consecuencia, solo entonces lograremos cambiar nuestro país.

Hoy Andrés Manuel López Obrador, aunque yo no lo quiera, es mi Presidente. Desearle el mal sería desearme el mal. Hoy ratifico mi compromiso de actuar por el bien de mi país, por el bien común por encima del particular. No hay otra manera de alcanzar un verdadero progreso. Seré crítico a su gobierno, eso ni duda. Apoyaré las iniciativas que redunden en un beneficio nacional y me opondré tajantemente a las que únicamente busquen privilegios particulares.

De corazón le deseo a López Obrador éxito en el desempeño de su encargo y, sobre todo, deseo que México llegue a ser verdaderamente el país para el cual tiene un verdadero potencial. Como decía Don Manuel Gómez Morín: "Las ideas y los valores del alma son las únicas armas que tenemos, no tenemos otras; pero tampoco las hay mejores".

Twitter: @Benjamin_Muniz

miércoles, 10 de octubre de 2018

Comunicación y poder


Mucho se ha hablado y escrito acerca de Hitler. Sin duda es uno de los personajes más estudiados de la historia. Muchos podrán condenarlo, algunos lo apoyarán argumentando que no todo fue malo, pero lo que es innegable es que, por mal encaminado que pudiera estar, el señor era un genio que supo aprovechar las oportunidades que se le presentaron en la Alemania después de la Gran Guerra.

Después de la conclusión de la Primera Guerra Mundial, Alemania se vio enfrentando sanciones muy severas por parte de la comunidad internacional, sanciones que afectaron profundamente su economía. Fue en este entorno en que Hitler se alzó en el poder pero sabía que, para cambiar las circunstancias, tenía que contar con el respaldo popular pero ¿cómo lograrlo? Buscó la unidad teutona apelando a su nacionalismo, para lo cual precisó utilizar todos los medios a su alcance, especialmente la comunicación.

A Hitler le importaba qué se decía y cómo se decía, así que en 1933 encomendó la titularidad del Ministerio para la Ilustración Pública y Propaganda a un experto en la oratoria: Joseph Goebbels. La misión de Goebbels era clara: controlar lo que se podía decir, qué debía vetarse y cómo se dirían las cosas, es decir, mantener un férreo control de la comunicación para generar en los alemanes ese fervor patriótico, por no decir patriotero, convenciéndolos que las sanciones que les fueron impuestos a través del Tratado de Versalles eran excesivas, llevándolos a la ruina. Levantarse en armas no era, entonces, un acto de guerra, sino de reivindicación. El resultado estuvo a punto de modificar drásticamente la geopolítica mundial.

Allá en el lejano 1748 en su tratado “El Espíritu de las Leyes” el filósofo y jurista francés Charles Louis de Secondat, señor de la Brède y Barón de Montesquieu estableció la política de los pesos y contrapesos generando la división del poder público en ejecutivo, legislativo y judicial. A mediados del siglo XIX el escritor y filósofo escocés Thomas Carlyle popularizó el término “Cuarto Poder”, término que le atribuyó al político anglo-irlandés Edmund Burke, quien pronunció ese término en el debate de apertura de la Cámara de los Comunes del Reino Unido en 1787 pero ¿qué es el Cuarto Poder? La respuesta es sencilla. Se designa Cuarto Poder a la prensa por la importante influencia que tienen los medios de comunicación en la opinión pública. Incluso hay quienes consideran que la prensa no refleja la opinión pública, sino que la crea. Quien controla el Cuarto Poder normalmente controlo los otros tres y, por ende, buscan controlar todo. Hitler y Goebbels sabían eso y lo utilizaron a su favor.

El 22 de agosto de 2018, argumentando medidas de austeridad, el Presidente Electo de los Estados Unidos Mexicanos anunció que centralizará la comunicación social de todo el gobierno federal en la Presidencia de la República, señalando que las oficinas de prensa de las dependencias federales se reducirán al mínimo o desaparecerán. Además anunció la designación de Jesús Ramírez Cuevas, a quien conoció gracias a Carlos Monsiváis, como su Coordinador de Comunicación Social. Ante este panorama se nos presenta una interrogante: ¿apelar a la austeridad demuestra el verdadero motivo de esta medida o realmente se trata de un intento por controlar la información?

A lo largo de su vida pública AMLO ha demostrado ser intolerante ante las opiniones que le son adversas, intentando vetar a quien las emite. Un ejemplo claro de ello se presentó durante su gestión como Jefe de Gobierno del Distrito Federal donde buscó excluir del espectro informativo al periodista Pedro Ferriz de Con.

En una entrada de fecha 24 de mayo de 2018 en este mismo espacio (visible en http://pormejoresmexicanos.blogspot.com/2018/05/por-que-no-votare-por-andres-manuel.html) enlisté los motivos por los que tomé la decisión de no votar por Andrés Manuel siendo uno de ellos, precisamente, su totalitarismo. Nada bueno puede esperarse de la mezcla de conductas antidemocráticas y totalitarias con el control de la comunicación social. También hice referencia a que, por endeble que pueda ser nuestro Estado Democrático de Derecho, no creía que AMLO nos pudiera convertir en una Venezuela. Con decisiones como esta, honestamente me pongo a dudar. Solo espero no haberme equivocado respecto a esa creencia. Solo el tiempo dirá.



Twitter: @Benjamín_Muniz

lunes, 30 de julio de 2018

Incongruencias en la legislación de la Ciudad de México


Estamos a poco menos de dos meses que entre en vigor la gran mayoría del articulado de la Constitución Política de la Ciudad de México. De acuerdo con el artículo transitorio primero “La Constitución Política de la Ciudad de México entrará en vigor el 17 de septiembre de 2018, excepto por lo que hace a la materia electoral, que estará vigente a partir del día siguiente al de su publicación, y a los supuestos expresamente establecidos en los Artículos Transitorios siguientes”, así, la Ley Orgánica de Alcaldías de la Ciudad de México establece, en su artículo transitorio segundo, que entrará en vigor, precisamente el 17 de septiembre de 2018 y, en su artículo transitorio tercero que las personas titulares de las alcaldías y los concejos electas para el periodo 2018-2021, iniciarán el ejercicio de sus funciones a partir del 1º de octubre de 2018. Hasta aquí todo está claro y, al parecer, no hay ningún problema, pero una lectura concienzuda de esta ley nos permitirá darnos cuenta que no es así.
El artículo 17 de la Ley Orgánica de Alcaldías de la Ciudad de México establece que el encargo de las personas titulares de las Alcaldías y de quienes integren el Concejo, durará tres años, contados a partir del 1º de octubre del año en que se hayan celebrado las elecciones ordinarias, artículo que va muy de la mano con lo establecido en el artículo transitorio vigésimo segundo de la Constitución Local y el décimo octavo transitorio del Código de Instituciones y Procedimientos Electorales de la Ciudad de México que establecen que los integrantes de las alcaldías iniciarán sus funciones el 1º de octubre de 2018.
La complejidad se presenta algunos artículos más adelante en la Ley Orgánica de Alcaldías, específicamente en los artículos 23 al 28 que establecen el proceso para la integración de las alcaldías de la siguiente manera:
1.       La Alcaldía electa se instalará solemne y públicamente el día primero de septiembre del año que corresponda observándose lo siguiente:
a.       Protesta de Ley de la Alcaldesa o Alcalde electo ante el Congreso;
b.       Toma de protesta a las personas integrantes del Consejo por la Alcaldesa o Alcalde en funciones; y
c.       Declaración de Instalación formal de la Alcaldía por la Alcaldesa o el Alcalde en funciones.
2.       La Alcaldesa o el Alcalde electo acudirá a sesión solemne en el Congreso a rendir protesta del encargo por la mañana del primero de septiembre.
3.       El mismo día, en la sede de cada Alcaldía, la Alcaldesa o el Alcalde en funciones tomará la protesta a las personas electas para integrar el Concejo.
4.       En la sesión de toma de protesta de las personas Concejales, las autoridades salientes entregarán a las entrantes el documento que contenga la situación que guarda el Gobierno y la Administración Pública de la demarcación.
5.       Se declara la instalación de la Alcaldía.
¡Vaya incongruencia! El artículo vigésimo segundo transitorio de la Constitución Local, el artículo décimo octavo transitorio del Código de Instituciones y Procedimientos Electorales de la CDMX y el propio artículo 17 de la Ley Orgánica de Alcaldías señalan que entrarán en funciones el 1º de octubre, pero los artículos 23 al 28 establecen que la toma de protesta e instalación se llevará a cabo el 1º de septiembre. Ante esta pequeña incongruencia me surge una duda importante, ¿quién va a ser la autoridad gobernante durante todo el mes de septiembre? Si llegara a ocurrir alguna emergencia, ¿cuál de las dos Alcaldías se haría cargo?
Ahora, veamos la compleja logística que aplicará para las sesiones del 1º de septiembre de cada 3 años. En primer lugar, muy temprano en la mañana, se tendrían que reunir en sesión privada los Diputados electos para celebrar la Sesión Constitutiva del Congreso en la cual se tendrá que declarar Quórum, tomar protesta constitucional al Presidente de la Mesa de Decanos, tomar protesta Constitucional a los Diputados presentes, elegir a los integrantes de la primera Mesa Directiva, declarar la legal constitución del Congreso de la Ciudad de México y citar para la siguiente sesión del Congreso.
Terminada la toma de protesta de los Diputados, y atendiendo a lo mandatado por los artículos 23 al 28 de la Ley Orgánica de Alcaldías, se tendría que tomar la protesta de los Alcaldes para que estos, a su vez, sigan el procedimiento establecido en la ley para la toma de protesta de los Concejales.
Resulta preocupante esta enorme laguna legal que generaron los legisladores. Durante todo el mes de septiembre habrá dos Alcaldías en funciones en cada demarcación. Esta duplicidad de funciones generará una gran incertidumbre en cuanto a los límites de actuación de cada autoridad lo aplicará en detrimento de la sociedad. Bien me decían mis papás de chico, si vas a hacer algo, hazlo bien, si no, ¿para qué lo haces?

Twitter: @Benjamín_Muniz

jueves, 24 de mayo de 2018

Por qué no votaré por Andrés Manuel


Allá por el ya lejano año de 1994, cuando yo apenas contaba con 7 años de edad, comenzó mi interés por la política. Desde entonces, he seguido detalladamente 8 procesos electorales federales, 4 de ellos para la renovación del Poder Ejecutivo de la Federación y varios más locales. He participado activamente en diversos procesos electorales en la Ciudad de México, Estado de México, Nayarit, Oaxaca, Tamaulipas, Colima incluyendo, por supuesto, la elección de la Asamblea Constituyente de la Ciudad de México y, debo confesar, en esos 24 años nunca había sido testigo de un proceso electoral tan complejo e interesante como el que estamos viviendo en estos momentos. Pero esta complejidad e interés, también se ve reflejada en un ambiente extremadamente ríspido y polarizado, como nunca antes.

Por supuesto, la crispación política proviene del hartazgo social en contra del gobierno. Sería inútil negar que el gobierno de Enrique Peña Nieto y sus malas decisiones y peores resultados, así como la cínica corrupción y dolorosa impunidad, son factores predominantes en este escenario y es en este contexto en que Andrés Manuel López Obrador contiende por tercera vez por la Presidencia de la República y, de acuerdo a estadísticas, existe una gran posibilidad que, esta vez, si gane.

La fortaleza de López Obrador descansa precisamente en ese cansancio social. El tabasqueño ha sido capaz de atraer a las personas inconformes para generar su proyecto de Nación. Ha sabido capitalizar las fallas de los gobiernos anteriores y ha despotricado abiertamente en contra de ellos. Muchos de sus seguidores le otorgarán el voto bajo el argumento de que los demás partidos ya gobernaron y no lo hicieron bien, por lo que resulta conveniente darle ahora una oportunidad al ex Jefe de Gobierno. Las voces de alarma no perdieron tiempo en dejarse escuchar y, con un discurso amenazador, intentan intimidar a través de fomentar el miedo a que terminemos como Venezuela. Mala estrategia, desde mi punto de vista.

Con toda sinceridad, a pesar de lo endeble que puede llegar a ser nuestro Estado Democrático de Derecho, dudo mucho que la llegada de AMLO a Los Pinos nos puede convertir en un nuevo Venezuela, con los problemas humanitarios tan evidentes. Creo que, por lo menos, si tenemos los suficientes elementos para impedirlo, sin embargo, existen diversos factores por los que yo no voy a votar por AMLO.

Si algo ha caracterizado a Andrés Manuel es su falta de congruencia. Habla de la mafia del poder, condena mediáticamente al ex Presidente Carlos Salinas de Gortari, despotrica en contra del fraude por el cual éste llegó a la Presidencia cuando, según se dice, el verdadero ganador de la contienda había sido Cuauhtémoc Cárdenas, pero la realidad refleja otra cosa: la plana mayor de MORENA y los grandes operadores políticos de ese partido son personas que en su momento fueron cercanas a Salinas, incluso se encuentra entre los morenistas el que entonces era Secretario de Gobernación y al cual se le atribuye el fraude: Manuel Bartlett. Ejemplos sobran: Marcelo Ebrard, Ricardo Monreal, Esteban Moctezuma. Al respecto hay una muy buena columna en Político.mx cuya lectura recomiendo (https://politico.mx/central-electoral/elecciones-2018/presidencial/exsalinistas-mueven-los-hilos-de-la-campa%C3%B1-de-amlo/).

Andrés Manuel habla también de democracia, pero el manejo de su partido es total y absolutamente autoritario. Quien tiene la última palabra es él y solamente él. La democracia al interior de MORENA no es más que letra muerta. Nuevamente, incongruencia. AMLO ha utilizado su partido como medio para su promoción personalizada. Tan es así que, durante todos los procesos electorales, la propaganda electoral de los candidatos siempre aparece con la imagen del líder de MORENA, haya o no contienda presidencial. Esto, además, es violatorio de la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales, así que ahí también queda su discurso sobre la legalidad.

Y ya que estamos hablando del discurso de López Obrador respecto a la legalidad, ¿por qué no revisamos la lista de sus candidatos? Ahí si sale perdiendo. Comencemos con Napoleón Gómez Urrutia, líder vitalicio del sindicato de mineros, acusado de desfalcar más de 50 millones de dólares de las arcas del sindicato. Por algo me recuerda mucho a Carlos Romero Deschamps a quien, por cierto, López Obrador ha descalificado en diversas ocasiones y señalado como ejemplo de corrupción. Sigamos con Nestora Salgado. Se menciona que la lideresa de las autodefensas ha sido absuelta en las causas penales seguidas en su contra por la presunta comisión del delito de privación ilegal de la libertad. Falso. Se ordenó la reposición del procedimiento, es decir, el juicio sigue y, hasta el momento, la inocencia o culpabilidad de Nestora no ha sido determinada por un Juez competente.

Por más que le quieran dar la vuelta, AMLO si propuso amnistía a los integrantes del crimen organizado quienes, según él, son bebés de pecho a lado de los políticos corruptos. Nadie ha atacado esta expresión, pero a mi parecer es de lo más denigrante que pueda existir. ¿Conocerá alguna víctima de la delincuencia organizada? ¿AMLO habrá sido asaltado en algún momento de su vida? ¿Con qué cinismo puede decirle eso a las familias de los miles de muertos que ha dejado el crimen organizado?

Ya mejor ni hablar de la corrupción, la que tanto dice que va a atacar. Rene Bejarano, Carlos Imaz (curiosamente esposo de la actual candidata a la Jefatura de Gobierno, Claudia Sheinbaum), o Gustavo Ponce, Secretario de Finanzas que fue descubierto apostando el erario de la Capital en Las Vegas.

Por si lo anterior no fuera suficiente, no me convencen las pocas propuestas que ha realizado, no les veo factibilidad, no son costeables: o incrementa impuestos o incrementa deuda, arriesgando el futuro de la Nación. Su manera de responder cuando se le increpa, su poca capacidad de proponer, la manera despectiva de tratar a los demás. Por supuesto, estas son opiniones totalmente subjetivas, pero considero que un Jefe de Estado debe tener mayor capacidad de dialogo sin caer en la descalificación.

Su papel como Jefe de Gobierno tampoco fue bueno. Se jacta de la supuesta disminución de los índices delictivos, pero lo que no dice es que, de acuerdo con la ENVIPE del INEGI, la cifra negra (delitos no denunciados) fue de, aproximadamente, 80%. El desempleo creció durante su administración y, según datos oficiales, el DF se convirtió en la entidad más opaca del país. Por supuesto, no puedo olvidar el plantón en Reforma y todos los empleos que se perdieron por ello.

Estamos ante el proceso electoral más complejo de la historia de nuestro país. Creo que debemos pensar muy bien a quién vamos a favorecer con nuestro sufragio, pero con toda honestidad creo que AMLO no es la esperanza de México, al contrario, si creo que habría regresiones muy importantes en el desarrollo nacional. Lo más importante es que, el 2 de julio, gane quien gane, seguiremos siendo mexicanos y tendremos que vivir los próximos 6 años bajo la guía de quien resulte ungido. Esperemos que el pueblo mexicano tome la decisión correcta, ante todo, una decisión informada. Solo al tiempo sabremos los resultados y las consecuencias de nuestro voto.

Twitter: @Benjamin_Muniz